Un estudio de la ONU revela que desde el año 2000 se verificó un incremento de un 29% en la cantidad y la duración de las sequías en todo el mundo, mientras que en lo que va del año más de 2.300 millones de personas se enfrentan en situación de estrés hídrico y cerca de 160 millones de niños están expuestos a sequías graves y prolongadas

El estudio se publica durante la 15 sesión de la Conferencia de las Partes (COP15) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) que, con el foco puesto en la desertificación, se desarrolla en Abiyán, Costa de Marfil.

“Todos los hechos y las cifras de esta publicación apuntan en la misma dirección: una trayectoria ascendente en la duración de las sequías y la gravedad de sus impactos, que no sólo afectan a las sociedades sino también a los sistemas ecológicos de los que depende la supervivencia de toda la vida, incluida la de nuestra propia especie", afirmó el secretario ejecutivo de la Convención, Ibrahim Thiaw.

La investigación estima que para el año próximo unos 700 millones de personas estarán en riesgo de desplazamiento por causas relacionadas a las sequías, que fueron las causantes, además, del 15% de las catástrofes naturales que causaron la muerte de 650.000 personas entre 1970 y 2019.

Thiaw afirmó que la humanidad se encuentra en “una encrucijada” en cuanto a la gestión de las sequías e indicó que es necesario acelerar su reducción "urgentemente, utilizando todas las herramientas que podamos”.

Como posible solución, apuntó a la recuperación de la tierra, “que trata muchos de los factores causantes de la alteración de los ciclos del agua y de la pérdida de fertilidad del suelo. Debemos edificar y reconstruir mejor nuestros paisajes, imitando a la naturaleza siempre que sea posible y creando sistemas ecológicos eficaces".

(Télam)