Unos 80.000 estudiantes mendocinos de primaria y secundaria, junto a unos 200 docentes, participarán hasta el 20 de abril del Censo de Fluidez Lectora con el objetivo de contribuir en las trayectorias escolares, informó hoy la Dirección General de Escuelas (DGE) provincial.

La DGE comenzó este lunes, y hasta el 20 de abril, el Censo de Fluidez Lectora 2021 destinado a 79.437 estudiantes de cuarto y séptimo grado de nivel primario y primer año de secundaria orientada y técnica, de gestión estatal y privada, para obtener una herramienta más de diagnóstico en el contexto de la pandemia de coronavirus.

“Es un censo de fluidez lectora que nos va a permitir planificar mejor y poder conocer más a los grupos de estudiantes para poder mejorar la lectura y ayudar a la comprensión de textos, vamos a mantenerlo durante toda la gestión, los textos son pensados para cada uno de los niveles”, explicó el director de la DGE, José Thomas.

Esta herramienta busca que el estudiante pueda leer un texto en voz alta con la supervisión de uno de los docentes aplicadores que trabajarán junto a las escuelas con los protocolos de asistencia y régimen sanitario que cada institución estableció.

La directora de Planificación de la Calidad Educativa, Silvina Del Pópolo, dijo que “el censo consiste en una lectura breve, de un minuto y en voz alta de una lectura nueva para los estudiantes de los grados y años donde se cierran ciclos; es necesario poner una mirada analítica de los chicos y chicas”.

Y explicó que durante la lectura “los aplicadores (docentes) observan el conocimiento de palabras y la figura tonal con la que los estudiantes leen”.

“Las mediciones de fluidez lectora -continuó- deben ser pautadas y tener por lo menos tres mediciones en el año para que se vaya viendo la evolución y se vayan diseñando estrategias para acompañar a los estudiantes”, destacó la directora.

Desde la DGE contaron que el impacto del censo se verá de inmediato ya que los resultados de las jornadas se subirán al sistema de Gestión Educativa Mendoza (GEM); de esta manera, los docentes podrán acceder para ver la situación de la lectura de los estudiantes.

Por su parte, los docentes aplicadores reciben capacitación para implementar el censo de fluidez lectora y además se prevé trabajar durante el proceso con las familias para incentivar la participación de sus hijos e hijas de esta acción educativa.

“Es una práctica muy saludable y genera un vínculo con la lectura, queremos chicos que quieran leer, pero para eso, necesitamos chicos puedan leer y comprender”, concluyó Del Pópolo. (Télam)