El médico y neurocientífico argentino Claudio Cuello, que investiga desde hace más de 30 años distintos aspectos relacionados la enfermedad neurológica Alzheimer, se mostró optimista en cuanto las posibilidades de detectar la patología antes de que se establezcan los síntomas y poder actuar para evitarla.

Días atrás, Cuello estuvo en Buenos Aires, donde, además de recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires, dio un seminario para los investigadores de la Fundación Instituto Leloir (FIL).

"En los próximos cinco años algún laboratorio va a decir 'eureka' y gran parte del drama del Alzheimer va a ser controlable con tratamientos en estadios preclínicos", dijo el especialista durante la visita.

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurológico degenerativo que lleva a una pérdida de la función cerebral, la que se manifiesta en el deterioro progresivo de la memoria, el pensamiento, el lenguaje y las habilidades sociales.

Las proteínas "beta-amiloide" y "tau" están directamente involucradas en la muerte de las neuronas debido a una acumulación tóxica gradual de material amiloide, consignó la Agencia CyTA del Instituto Leloir.

La acelerada formación de ovillos intraneuronales de la proteína "tau" ocurre en las últimas etapas preclínicas de la patología, agregaron.

"Del cerebro normal al cerebro con Alzheimer pueden pasar 30 años. La clave principal para detener la enfermedad en etapas tempranas es frenar el tsunami de la proteína tau, que es lo que lleva a la manifestación clínica. Cuando hay patología beta-amiloide y tau avanzada la consecuente atrofia cerebral es ya irremediable", explicó Cuello.

Respecto a su optimismo sobre el posible control de esta enfermedad en los próximos años, el científico agregó que van a presentarse alternativas a las medicinas que han sido aprobadas dirigidas a neutralizar la proteína amiloide. "Frenarla no es suficiente para detener el Alzheimer", pero, "se puede ayudar a demorar la enfermedad trabajando con factores tróficos, modulando su metabolismo", precisó.

También, para el especialista, "se lograría si algún laboratorio, y nosotros estamos trabajando en eso -aclaró-, pudiera detener la patología de la proteína tau, que lleva a la formación de conglomerados de tau en forma fibrilar que matan a las neuronas. Si podemos parar ese proceso antes de la presentación clínica, la ciencia haría un gran aporte con enormes consecuencias positivas", consideró.

Una herramienta para poder detectar señales del Alzheimer 20 a 25 años antes de que se manifiesten los síntomas es la tomografía por emisión de positrones o PET, pero se trata de "un procedimiento costoso y no se puede hacer de rutina", explicaron desde la agencia.

Cuello postuló, entonces, que la patología preclínica de Alzheimer "se puede detectar con medidas en sangre y en líquido cefalorraquídeo del péptido Abeta y formas fosforiladas de la proteína tau".

"Estas etapas de la patología preclínica se acompañan de la desregulación trófica y entonces la aparición de altos niveles del proNGF, precursor del NGF (factor de crecimiento nervioso), puede ser un nuevo marcador de la enfermedad a futuro", pronosticó.

Todavía no existe la posibilidad de detectar las alteraciones en los niveles de proNGF de manera masiva en laboratorios de análisis clínicos, y esa es una de sus apuestas a corto o mediano plazo, detalló el especialista.

"Queremos poner a punto un test ELISA que pueda usarse en cualquier parte del mundo para determinar la cantidad de precursor en sangre como una señal de alerta del riesgo de desarrollar la enfermedad. Ya existen los marcadores para tau y beta-amiloide; quiero proponer que también se use al precursor de NGF elevado como predictor de la enfermedad en etapas preclínicas", concluyó.


(Télam)