La fundadora de la Red por las Infancias, Paula Wachter, cuestionó la labor de la Justicia en los casos de abuso sexual contra niñas, niñas y adolescentes y aseguró que "los tiempos judiciales no tiene que ver con las necesidades de las víctimas".

"El proceso judicial es muy difícil y cuesta mucho poder recorrerlo sin una red de contención y sostén. Es una carrera de resistencia, no de velocidad. Los tiempos judiciales no se condicen con los tiempos y necesidades de las víctimas", afirmó la fundadora de la organización "Red por la Infancia".

Y agregó: "Pero no por eso hay que claudicar ni patear el tablero. Muchos adultos que acompaño en algún momento se arrepienten de haber hecho la denuncia por lo doloroso del proceso, por eso lo que te sostiene es saber que uno actúa de buena fe y lo único que busca es la protección de los niños".

Wachter contó que siempre pone un ejemplo: "Si voy a la fiscalía y denuncio el robo de un auto, el fiscal primero no me hace una pericia para ver si miento, para ver si distingo fantasía de realidad. Y no presupone que digo que me robaron un auto porque quiero estafar a la compañía de seguros. Tampoco me pregunta si quiero o no que investigue, entiende que tiene que investigar y que digo la verdad, ese es el punto de partida".

"Ahora, en los delitos contra la integridad sexual es totalmente distinto. El punto de partida es que la víctima y el adulto la acompañe tienen que demostrar que no mienten, que no están locas, que no es un complot en contra del pobre agresor", explicó.

Y sobre este mismo punto, manifestó: "No es casual que el mismo sistema de justicia que en todos los delitos tarda entre tres y cuatro años en dictar una sentencia, en estos casos tarda más de siete".

La causa que ella llevó a la Justicia ya lleva 13 años de dilaciones, y al respecto aseguró que "son tan lentos porque a mayor poder socioeconómico también mayor vulnerabilidad de las víctimas, o sea, mayor desprotección del sistema, mayor asimetría que hay en el acceso a la Justicia.

"En este proceso en particular hubo una remoción de una jueza civil por juicio político y varios componentes que, cuando uno enfrenta al poder, tiene adversidades adicionales", explicó Wachter a Télam.

Al ser consultada sobre los principales problemas que observan en la Justicia en estos casos, la referente en el tema aseguró que "el primero tiene que ver con el diseño del sistema en sí. Y el segundo, con la falta de perspectiva de género, de infancias y de derechos humanos".

"No se tiene en cuenta el conocimiento necesario para poder entender la naturaleza de este tipo de delitos, que suceden a puertas cerradas, en la intimidad y que son tan complejos", explicó.

Además, adelantó que Red por la Infancia está por publicar el nuevo estudio "Fuera de las sombras 2022", de The Economist, que midió la capacidad de respuesta de 60 estados que representan el 85% de la población mundial infantil, y la Argentina tiene uno de los peores sistemas de acceso a la Justicia para niñas y niños víctimas de abuso de la región y del mundo, está en el puesto 45 de 60 países.

"Tenés una Justicia que no está especializada y un sistema que está dividido y fragmentado, que multiplica las instancias de revictimización en vez de reducirlas. Los procesos son largos y muy arduos. También que la tasa de condena es muy baja. Se estima que cada 1000 abusos, se denuncian 100 y de esos se condena uno", manifestó.

Sin embargo, Wachter dijo que "siempre hay que denunciar, por varios motivos. La denuncia hay que pensarla no en el acto jurídico per se, sino como una herramienta de protección. Denuncio para proteger. El sistema tiene que condenar al agresor. Y aun cuando un proceso no termine en una condena, si sirvió para proteger es importante".

"La vergüenza tiene que cambiar de vereda. Y eso es una construcción social, algo que tenemos que visibilizarlo cada vez más. La culpa no es de la víctima. La culpa no es de quien no pudo evitar el delito. La culpa es del agresor. Entonces, denunciar es un acto para el niño o niña el día de mañana: no solamente te creí, sino que la vergüenza está del otro lado. La culpa jamás es tuya. Eso es parte de la reparación", concluyó.

El 19 de noviembre es el Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual de niñas, niños y adolescentes, uno de los delitos más invisibilizados, menos denunciados y poco condenados, que afecta a 1 de cada 5 chicas y 1 de cada 13 chicos. (Télam)