"Dicen que el tiempo cura las heridas, nosotras, tus cicatrices". Ese el el eslogan de TransformArte, una campaña que promueve tatuajes al costo, hasta tanto la eventual participación de sponsors permitan hacerlo de modo gratuito, entre sobrevivientes de violencia de género.

"Hicimos los primeros tres tatuajes el año pasado antes de la pandemia, pero el protocolo Covid-19 nos encarecía aún más los costos, así que tuvimos que hacer un parate y estamos relanzando el proyecto junto a tatuadoras de la zona", dijo a Télam la enfermera Pía Acosta, colaboradora del Centro de Protección Familia (Ceprofa), el cual participa de la campaña y está ubicado de la localidad cordobesa de La Falda, e impulsora de TransformArte.

Acosta recuerda con detalle cada uno de los casos; todos de mujeres de la zona de entre 19 y 27 años.

La primera mujer llegó a los tatuajes buscando resignificar las cicatrices de su cuerpo provocadas por el violento.

Hoy, un lindo diseño de un colibrí revoloteando alrededor de flores y lianas que forman el nombre de sus hijos, oculta totalmente aquellas marcas.

"Nosotras cobramos el precio de costo porque no tenemos quien nos financie el material y todo lo que es tinta y descartable tiene un valor elevado en dólares que no podemos solventar; pero la tatuadora dona su tiempo y su arte, que para la sobreviviente es gratis", explicó Acosta.

Click to enlarge
A fallback.

"Estamos tratando de contactar con entidades, organismos o empresas que puedan aportar los materiales para que no tengan que pagar nada, que es nuestra finalidad", dijo.

Acosta reconoce que "el ambiente del tatuaje es bastante masculino" y que el hecho de que sean mujeres las que tatúen es un plus que las sobrevivientes valoran.

La idea es poder realizar un tatuaje por semana a mujeres de todo el valle de Punilla y expandir el proyecto a otras localidades, empezando por Carlos Paz, donde está la tatuadora Yessica Nieva presta a sumarse a la campaña.

"Una sola vez me tocó tatuar sobre las quemaduras de una mujer", contó Nieva a Télam.

No obstante, la tatuadora y artista plástica sospecha que muchas mujeres que pasaron por su estudio con inexplicables cicatrices, eran sobrevivientes de violencia de género que "no cuentan por vergüenza o quizás porque siguen con esa pareja".

Nieva apuntó que a muchas mujeres "les da más confianza y seguridad" tatuarse con una par porque "hay zonas (del cuerpo) que les da pudor" exponer a la mirada masculina en una sesión.


Línea 144: atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género. Por WhatsApp: +5491127716463. (Télam)