(Agrega información de Senasa)

El perro Coco, que llegó desde Hungría con su dueño y tuvo que hacer cuarentena por tener la vacuna antirrábica vencida, terminó hoy su aislamiento en el aeropuerto de Ezeiza y vuelve a Córdoba, donde lo esperan familiares y vecinos.

La fecha coincide, casualmente, con el Día Nacional del Perro, que se celebra cada 2 de junio en la Argentina.

"Están todos pendientes de Coco: mi familia, mis suegros, mi hija, mi mujer, los vecinos me preguntaban cómo está, la gente en el supermercado", contó esta mañana el dueño del perro, Franco, a la prensa desde la localidad bonaerense de Ezeiza.

Además, agradeció "a toda la gente que empezó a hacer fuerza por esto", a su abogada, y a las diligencias que se dieron en la Aduana para conseguir que Coco pueda quedarse en la Argentina.

Por su parte, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) señaló, a través de un comunicado, que durante el aislamiento que debió realizar el perro "una veterinaria del Senasa controló y verificó a diario su bienestar", y remarcó que "nunca fue una opción el sacrificio del animal".

Además, sostuvo que el espacio cedido por Aduana, "de 100 metros cuadrados y acondicionado para atender la situación climática", le permitió a "Coco jugar, correr y alimentarse sin inconvenientes", y se permitió la visita diaria de una persona responsable designada por la familia.

La mascota, que fue vacunada y desparasitada antes de regresar con su dueño, se encuentra en aislamiento de otros animales por 21 días, "siendo responsabilidad única y exclusiva de su dueño bajo declaración jurada".

Todo se inició cuando Coco arribó con su dueño al aeropuerto de Ezeiza desde Hungría sin su Certificado Veterinario Internacional (CVI) y con su vacuna antirrábica vencida.

En ese momento, el Senasa decidió el 26 de mayo que hiciera la cuarentena y sea vacunado contra la rabia en un espacio cedido por la Aduana, "hasta que se defina su regreso al país de origen".

Sobre el proceso que atravesaron, Franco contó que fue "muy duro, muchas horas, muchos aeropuertos".

"Al llegar a Argentina vieron que le faltaba la vacuna de la rabia, que estaba vencida por ocho días. Faltaba la autorización del veterinario húngaro, que no hice tiempo de hacerla. Yo asumí la culpa, asumí mi error, pedí disculpas. Pero pedí ayuda también de parte del Senasa que nos costó mucho", agregó.

Sobre el estado de Coco, Franco dijo que "se bancó todas" y aseguró que no hará más viajes de momento, sino que se quedará junto a su familia en Córdoba.

Por su parte, desde el organismo señalaron que el ingreso al territorio nacional, sin la correspondiente documentación sanitaria oficial del Servicio Veterinario del país de origen, "pone en riesgo la salud pública y a la población animal que pudiera tomar contacto con el canino".

Para evitarlo, el Senasa exige que los ingresos de perros y gatos se realicen conforme a los requisitos sanitarios vigentes, en especial aquellos referidos a rabia, una "enfermedad viral, prevenible, que afecta a los humanos y puede causar la muerte".

"Cabe señalar, que Coco fue embarcado en continente europeo y en Colombia sin haber cumplido los controles sanitarios y sin que su condición de salud fuera avalada por entidad oficial alguna", destacó el Senasa.

Esta situación puso en riesgo "a todas las personas que viajaban en las cabinas de dos aviones y también a aquellos que tomaran contacto en los aeropuertos involucrados y a la población argentina".

Por este motivo, el organismo realizó los reclamos oficiales correspondientes tanto al dueño, como a los Servicios Veterinarios de los países involucrados y a las compañías aéreas por embarcar y desembarcar un animal que "no cumplía con las exigencias sanitarias vigentes para Los perros y gatos "deben estar vacunados contra la rabia con vacunas autorizadas por la Autoridad Veterinaria del país de procedencia", y esta vacunación debe estar vigente al momento del ingreso del animal al país.

Finalmente, el Senasa consignó que entre enero y abril el aeropuerto de Ezeiza registró el ingreso de 3.300 mascotas, mientras que en 2021 ingresaron aproximadamente unas 7.000 mascotas entre perros y gatos. (Télam)