Newen Zomo (fuerza de mujer en mapuche), de 35 años, es madre de dos hijos y se define como "artesana autogestionada". Hace casi un año y medio que empezó a transitar "el largo camino de deconstruirse para empoderarse", tras separarse de la pareja con la que convivió 14 años, en medio de situaciones de violencia de psíquica y física.

"Al principio suponía que su violencia era por celos, por amor, pero la situación se agravó y se sumaron las adicciones. Así transitás el infierno, en medio de falsas promesas", contó a Télam desde La Pampa.

Cuando comenzó a participar en el grupo de mujeres autogestionadas, vivió uno de los tantos episodios de violencia física. Fue "porque en ese momento él notó que yo sabía que podía sostenerme sin él, con la venta de mis artesanías, pero en mi casa la situación se agravaba", relató.

"Es en ese momento donde pensás en empezar un camino de sanación, con mujeres que están a tu lado, es una decisión difícil, ellos lo saben, por eso prometen cambiar, se van y vuelven, mejoran un tiempo y luego las cosas vuelven a ser iguales o peores", afirmó.

Newen Zomo sostuvo que su militancia en Mujeres Autogestionadas "lo desencajó: colapsó porque se dio cuenta que yo había tomado la decisión de cambiar mi realidad".

Respecto del rol del Poder Judicial en estos casos, consideró que "sin una perimetral que los aleje ni asistencia psicológica, no se puede salir. Si la justicia no actúa, no se puede y cuando no interviene, nos matan".

"Son muchas las mujeres víctimas de violencia de género que vuelven con el agresor porque no tienen resguardo económico", afirmó, con finales trágicos, repetidos en la extensa nómina de femicidios en el país.

"Si me mirara ante un espejo me diría: Luchá, luchá, porque esto recién empieza, es un largo camino de deconstrucción. Por suerte hoy, ya no me siento sola", concluyó Newen Zomo.

(Télam)