Una de las situaciones más insólitas a la que dio lugar el vacío legal en el que se encuentran miles de embriones congelados sin un destino reproductivo es la de un abogado que en 1993 se presentó a la justicia solicitando su protección como "personas por nacer" y que en 2004 fue designado "tutor" de todos ellos, responsabilidad a la que renunció dos años después en el marco de la causa que produjo el primer antecedente jurisprudencial argentino.

En 1993, el abogado y docente universitario Ricardo Rabinovich promovió una acción judicial solicitando la protección de los embriones congelados para que su único destino fuese la implantación uterina con fines reproductivos, que derivó una década más tarde en su designación como "tutor" de los 1.300 existentes en ese momento, cuya tutela ejerció por entre 2004 y 2006.

Como respuesta a su primera presentación, en 1995 el juez de primera instancia Miguel Güiraldes resolvió "disponer que hasta tanto se dicte legislación específica, toda actividad enderezada a proveer en el campo de la ciencia, la generación de vida humana en cualquiera de sus modalidades, como por ejemplo, la denominada fecundación asistida, sea puesta a consideración del juez en lo civil, para que, mediante su intervención se autorice el tratamiento y cada una de las etapas que lo conforman, incluyendo el descongelamiento de óvulos fecundados, aun en la hipótesis de implantación en la mujer y con prescindencia de las cláusulas contractuales que rigieran sobre el particular".

Recién a fines de 1999 la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil dictó el fallo definitivo reconociendo a los embriones como persona humana y mandó a hacer "un censo" restringido sólo a la ciudad de Buenos Aires de todos ellos, sobre los que quedó prohibido realizar "toda acción que implique su destrucción y experimentación".

Pero como los siete centros de fertilidad alcanzados por el fallo se negaron a cumplir con el relevamiento, el Defensor de Menores pidió a la Cámara que designase un tutor especial para todos los embriones y ovocitos pronucleados preservados de Buenos Aires, con la tarea de apoyar al Ministerio Tutelar para el cumplimiento del fallo.

En noviembre de 2004 se hizo lugar a la petición y se designó tutor a Rabinovich, el abogado que inició el expediente.

Y aunque es letra muerta y el designado "tutor" renunció a esta responsabilidad en 2006 sin que nadie sea nombrado en su lugar, el fallo sigue vigente 21 años después de producido dado que nunca fue revocado y la Corte Suprema aún no se pronunció al respecto. (Télam)