El archipiélago de Vanuatu, en la zona sur del océano Pacífico, declaró el estado de emergencia climático y anunció un plan de 1.200 millones de dólares destinado a atenuar las consecuencia del cambio climático.

El primer ministro de Vanuatu, Bob Loughman, reconoció en un discurso ante el Parlamento que la región Pacífico está afectada por el fenómeno de la subida de las aguas y por acontecimientos climáticos violentos.

Este archipiélago de 300.000 habitantes fue azotado por dos poderosos ciclones y por una devastadora sequía en la última década.

"La tierra es ya demasiado cálida y poco segura; estamos en peligro ahora, y no solamente en el futuro", advirtió ayer Loughman.

El Parlamento apoyó unánimemente esta moción, similar a otras declaraciones de emergencia climática de decenas de países, entre ellos Gran Bretaña, Canadá e Islas Fiyi, informó hoy la agencia de noticias AFP.

"El uso del término emergencia es una forma de destacar la necesidad de ir más lejos que las medidas habituales", aseguró el jefe de Gobierno.

Esta declaración se produce mientras Vanuatu lleva a cabo una campaña diplomática para obtener un dictamen legal de la Corte internacional de Justicia (CIJ) , la mayor jurisdicción de la ONU, sobre las consecuencias del calentamiento climático.

El pequeño Estado del Pacífico espera que el dictamen de la CIJ --aunque no sea vinculante-- contribuya a apurar una legislación internacional para las generaciones futuras sobre las consecuencias materiales y humanas del calentamiento global.

Esta iniciativa será debatida en la próxima asamblea general de la ONU en septiembre.

El primer ministro de Vanuatu informó sobre un plan de 1.200 millones de dólares --en gran parte procedente de países donantes-- destinado a limitar las consecuencias del cambio climático. (Télam)