El 95% de los padres reconoce haber desarrollado habilidades en el ambiente laboral que pueden transferir a sus hogares y viceversa de acuerdo a un estudio que analizó el nuevo rol de la paternidad realizado por la IAE Business School, la Universidad Austral y la Universidad Internacional de Cataluña.

El estudio efectuado inicialmente en España, Israel y México, pero que luego se extendió a otros países entre ellos la Argentina, identificó qué experimentan los padres en relación al enriquecimiento entre trabajo y familia y sobre la percepción del apoyo a su paternidad por parte de las empresas.

Para el estudio se entrevistaron 40 líderes, padres con una edad promedio de 42 años, y entre sus conclusiones se evidencia la importancia que le dan a la familia y la influencia que tiene en sus vidas.

En Argentina, el 90% de los entrevistados percibieron un enriquecimiento alto o moderado del trabajo a la familia, y el 95% un enriquecimiento de igual grado, pero de la esfera familiar a la laboral.

Por otro lado, el 47% de los entrevistados indicó que las empresas en las que se desempeñan tienen una cultura que apoya a la familia, mientras que el 50% manifestó que las empresas cuentan con políticas, pero no son bien vistas por los jefes, y solo un 3% que no perciben a la empresa comprometida en este sentido.

“El hecho de que el padre se involucre en casa tiene un impacto positivo en los hijos, favoreciendo un mayor desarrollo cognitivo, emocional y social, reduciendo problemas conductuales y mejorando sus resultados académicos", afirmó Patricia Debeljuh, del IAE.

Indicó además que además de contribuir a una mejor estabilidad familiar y matrimonial, facilita una mayor participación de la mujer en el mercado laboral y en un reparto más equitativo de las responsabilidades laborales y domésticas. Si bien son muchas las ventajas, queda camino por recorrer para superar las barreras conscientes e inconscientes que limitan ese pleno involucramiento de los padres”.

Marc Grau-Grau, Investigador de la Universidad Internacional de Cataluña, señaló que el enriquecimiento trabajo-familia "refiere a que las personas pueden desarrollar habilidades en el trabajo que se pueden transferir al hogar, y a la inversa”.

Se señaló además la existencia de diferentes tipos de padres, los segmentadores, que separan su rol familiar y laboral y que resultaron ser el 37,5%, los integradores (entre el ámbito familiar y laboral) en el que se identificó un 40%, y los "volleyer" correspondiente a un 22,5% que mantiene una estrategia de separación en un ámbito y de integración en el otro.

El estudio demostró, entre otros hallazgos, que la vida familiar ofrece diversas oportunidades de aprendizaje y desarrollo de habilidades para el padre trabajador (y viceversa), y que resulta clave para el trabajador no disociar la vida familiar de la laboral.

Las habilidades, los recursos materiales y la flexibilidad, fueron los aspectos mayoritarios que los encuestados manifestaron que pueden transferir desde sus ámbitos laborales a familiares, mientras que a la inversa fueron la paciencia, ser mejor persona, la empatía y la capacidad de escuchar.

(Télam)