(Por Ornella Rapallini y Marcelo Lev) El ejercicio del voto del personal de la salud parece ir de la "alegría" expresada por Jorge Rivera, jefe del Servicio de Kinesiología del hospital Teodoro Álvarez, a una "responsabilidad" idéntica como la que Graciela González Prieto dijo sostener a diario en su rol de médica clínica e intensivista del Hospital bahiense Leónidas Lucero, según se desprende de los testimonios recogidos por Télam para dar cuenta de la participación cívica de los trabajadores del sector, que tiene a unos 750.000 profesionales dedicados al combate en primera línea contra la pandemia desde hace un año y medio.

De modo similar, tanto para Rivera como González Prieto el ejercicio de sufragar conlleva asignarle al Congreso Nacional, cuyas dos Cámaras serán renovadas parcialmente en diciembre, la responsabilidad de debatir y formular "una reforma profunda del sistema de salud", que debió ser fortalecido a contrarreloj por los Estados nacional y provinciales para poder hacer frente a la demanda sociosanitaria que causó la pandemia de la Covid-19.

A continuación, las reflexiones más destacadas de ambos:


Graciela González Prieto

Médica clínica e intensivista

Bahía Blanca

Médica desde hace 31 años en el Hospital Municipal "Leónidas Lucero", de la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, Graciela González Prieto señaló hoy que votó en el marco de la pandemia "con la misma responsabilidad con la que intento manejarme cotidianamente" y en función de ello pidió a sus conciudadanos "que se cuiden y respeten las normas de prevención".

"Es el mayor acto de compromiso cívico que tenemos los ciudadanos y lo tenemos que cumplir", enfatizó González Prieto, médica clínica y de terapia intensiva, quien fue entrevistada por Télam en momentos en que se encontraba en una fila para ingresar a emitir esta mañana su voto en el marco de las PASO.

"En el contexto de la pandemia, respetando las medidas de prevención no podemos no ir a votar porque es nuestra responsabilidad", afirmó González Prieto, quien en la actualidad es secretaría técnica del "Leónidas Lucero".

"La primera vez que voté fue en 1983, con toda una emoción y además lo que se estaba viviendo", agregó al indicar que el 10 de diciembre, día en que asumió Raúl Alfonsín "me estaba anotando en Buenos Aires para empezar a estudiar medicina".

Al ser consultada sobre cómo cree que las elecciones legislativas pueden contribuir a pensar y decidir en torno a la salud público, González Prieto dijo que "la pandemia ha demostrado y revelado que el sistema de salud de Argentina necesita replantearse, cambiar, mejorar".

"Hay que formular un cambio profundo que tienda a una cobertura mayor, mas equitativa y que cambie un poco éstas dificultades con las que nos vimos enfrentados en la pandemia", agregó la médica quien se recibió en diciembre de 1989 y en mayo de 1990 comenzó a trabajar en su ciudad natal.

En ese contexto comentó que "el sistema de salud en Argentina tiene que reformularse, por lo que me parece un trabajo interesante para muchos de los que estamos dentro y procurar que llegue a los niveles de decisión y legislativos".

En otro orden y al ser consultada sobre si el año y medio de pandemia fue lo peor que le tocó en su carrera profesional, sostuvo que "sí" y que independientemente de la experiencia y el tiempo ejerciendo la medicina "nos enfrentamos con algo que jamás pensamos que podíamos vivir".

"Algunos de nosotros vivimos la experiencia de la gripe H1N1 pero no fue nada parecido a esto; fue mucho más leve", comentó al señalar que la pandemia del coronavirus "nos enfrentó con varias situaciones que no son habituales dentro de la medicina".

"La incertidumbre sobre el virus que provocaba esta enfermedad, sobre los cuadros clínicos, tratamiento", enumeró al indicar que se trató de un "desafío para la medicina que ha ido sorteando y muy bien" porque "es una enfermedad viral" al comentar desde el punto de vista de la ciencia.


Jorge Rivera

Kinesiólogo intensivista

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Con la experiencia de ser jefe del Servicio de Kinesiología del Hospital porteño "Teodoro Álvarez" y sobre todo de haber asistido a pacientes con coronavirus en estado crítico desde que comenzó la pandemia, Jorge Rivera dijo haber votado votado hoy con "alegría y optimismo".

"Me alegra venir a votar. El año pasado fue como una guerra, hubo mucho dolor, tristeza, secuelas, pérdida de trabajo, problemas psíquicos y físicos", reflexionó Rivera ante Télam.

Jorge vive en el barrio porteño de Caballito y votó hoy a las 10 a cuatro cuadras de su casa, en el Instituto Monseñor Sabelli, donde se cumplió con el protocolo preparado para la ocasión, formando la filas de electores en la vereda, respetando el distanciamiento social y las indicaciones de los facilitadores sanitarios.

El médico trabaja en el Álvarez hace 30 años y también en el Club San Lorenzo con el plantel de fútbol femenino. Su familia está conformada por su esposa, quien también es médica del hospital y sus dos hijos.

"Los kinesiólogos intensivistas en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) cumplimos con la tarea fundamental de configurar los ventiladores y mantener limpias las vías aéreas de los pacientes internados para protegerlos de bacterias y virus que están en el ambiente, sobre todo para los intubados por coronavirus que estuvieron casi un mes ahí", completó.

"Los primeros cuatro meses (de la pandemia), cuanto todavía no se hablaba de vacunas, hubo un poco de pánico -recordó el kinesiólogo-, porque cuando hay que intubar a un paciente algunos tienen esa tos refleja que dispersa el virus, por ejemplo".

"Yo iba al hospital todos los días, aunque no fuera en mi horario laboral sentía la necesidad de ir y lo que más impotencia me daba era saber que, de los pacientes intubados por Covid, el 70 por ciento fallecía. Eso me shockeó, porque en las UTI antes de la pandemia no pasaba eso, lo regular era que de 10 camas uno o dos fallecían", explicó Jorge.

Además, el kinesiólogo destacó que el hospital Álvarez inauguró el año pasado una sala de rehabilitación intensiva para este tipo de pacientes que no tenían fuerzas, no se podían sentar en la cama y tenían confusión, que son algunas de las secuelas que quedan luego de pasar por la intubación por coronavirus.

La pandemia marcó a Jorge "personal y profesionalmente", y también a su grupo de trabajo, jóvenes residentes y médicos recién recibidos que "pusieron el cuerpo, fueron mi mano derecha, aportaron toda su fuerza y fueron un lujo", destacó.

En cuanto al voto, el kinesiólogo dijo que se siente optimista, con alegría de ir a votar. Y, entre las cuestiones que más le interesan que lleguen al Congreso, señaló que es necesario modernizar la salud y que se reconozca la especialidad de los kinesiólogos intensivistas que trabajan en UTI, porque "hasta hace poco al kinesiólogo no se lo tenía en cuenta y ahora pasó a ser un 'héroe'", concluyó. (Télam)