La Justicia debe abandonar las prácticas de expulsión, de descreimiento de la palabra de las mujeres y la falta de evaluación de riesgos cuando ellas denuncian violencia de género, un delito que "necesita un diagnóstico y políticas coordinadas de nivel federal" para terminar con el mensaje de impunidad, analizó Mariela Labozzetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM).

La UFEM es un órgano del Ministerio Público Fiscal e integra el Observatorio de Violencia de Género del Consejo de Procuradores.

En ese espacio "trazamos un plan de acción y sabemos que falta articulación con fiscalías de las provincias. Ese es un punto flaco", reconoció la abogada.

Y esto pasa porque "es un país federal, cada provincia tiene sus propias instituciones, su sistema de justicia; hay una necesidad de articular. Hay una relación horizontal, no jerárquica entre Nación y provincias", explicó en diálogo con Télam.

Porque cuando se trata de delitos federales "hay un solo organismo que sigue los casos, traza políticas de persecución penal a nivel federal".

Pero eso no existe cuando se trata de violencia de género: "Casi todos los casos son de competencia provinciales, y esa articulación hay que canalizarla por otras vías, interorganismos".

Los siguientes son los tramos centrales de la entrevista de Télam con Mariela Labozzetta:

- Télam: ¿Qué está fallando en esa articulación?

- Mariela Labozzetta: Lo que siempre decimos desde UFEM: la importancia de lograr una coordinación federal. No tiene que ver con una falla. Es un escenario de país federal donde no hay jerarquías hacia las provincias, por lo que es importante pensar políticas de persecución federal.

- T: ¿Y eso que implica en la práctica?

- ML: Por ejemplo, tener protocolos de actuación en todo el país de buenas prácticas, lineamientos de acción; observar cómo se despliega el fenómeno de violencia contra las mujeres, el fenómeno femicida, tener un mapa de todo el país, saber si hay diferencias por región. Si hay provincias con más femicidios que otras. Si hay regiones, por ejemplo, donde hay mayor desaparición de mujeres. Tener la información y el diagnóstico y, por otro lado, las líneas de acción políticas que se puedan coordinar a nivel federal. No vamos a poder hacerlo desde un organismo hacia abajo, pero si utilizar las experiencias de algunas provincias y pensarlas a nivel de todo el país.

- T: ¿Qué opina del Consejo Federal para el Abordaje de Femicidios, Travesticidios y Transfemicidios que anunció el presidente Alberto Fernández?

- ML: Hay que ver cómo funcionará. Creo que hay que intervenir en la falta de articulación federal y aunar políticas. El acompañamiento a las víctimas y la prevención de femicidios también tienen que estar en esta articulación. Si este Consejo va a tener la perspectiva de trabajo en los tres niveles, prevención, acompañamiento a víctimas e investigación y sanción, puede ser interesante para trabajar esta articulación de políticas a nivel federal.

- T: ¿Alguna experiencia que ya considere replicable a nivel federal?

- ML: Una es la que estamos tratando de motorizar desde UFEM, el protocolo de investigación de femicidios. Lo socializamos a través del Consejo de Procuradores y muchas provincias ya adhirieron, lo adoptaron como propio y otras elaboraron su propio protocolo. La idea es que, al menos en materia de investigación de femicidios, haya una política a nivel nacional que ofrezca pautas para investigar con eficiencia y con perspectiva de género los femicidios. Es un ejemplo concreto de cómo trazar políticas federales al respecto. También hay que tener en cuenta que no todas las provincias tienen un modelo de unidad especializada que este pensando políticas, en realidad trabajan casos, con un nivel de saturación bastante alto.

- T: Y para evitar llegar a los femicidios ¿Qué cambios son urgentes en la justicia?

- ML: Hay que ser cautelosas. Cuando hablamos de la deficiencia del sistema de justicia hay que trabajar en dos ámbitos. Uno es la capacidad que tiene el sistema de justicia para acompañar a las víctimas, para recibir denuncias, y transformar la práctica de expulsión de las víctimas del sistema de justicia, de descreimiento de las denuncias, de la falta de valor que se le asigna a los riesgos que corren las mujeres. Acá hay un problema muy grave con muchas causales y aristas. Y hay un segundo ámbito que tiene que ver con las investigaciones y la eficiencia. Si sostenemos la impunidad y la falta de perspectiva de género en las investigaciones, el mensaje que da el sistema de justicia es de aval de la violencia, de naturalización de la violencia, de permisión, porque el sistema no sanciona. Los delitos graves ocurren y el sistema no sanciona.

- T: Ese mensaje de impunidad ¿Cómo se revierte?

- ML: Hay tipos de casos distintos con sus problemáticas. Un primer asunto a ver es la falta de credibilidad en las víctimas. Hay algo que ocurre en los casos de violencia de género donde aparece la duda ante la mujer que denuncia. Algo que no pasa en otros fenómenos delictivos. Es una matriz cultural patriarcal que también impregna a las y los operadores de justicia. Y también, muchas investigaciones no son eficientes. No se producen pruebas diferenciales, no se conoce cómo opera esta práctica delictiva que funciona de determinada manera. Lo mismo el tener en cuenta si hay denuncias anteriores. Y otros elementos de prueba que pueden surgir si se aplica la perspectiva de género. Hay que visibilizar las violencias y los femicidios, y asignarle un valor, que es la sanción. Porque este mensaje de impunidad perpetúa la violencia.

- T: Falta la sanción para no enviar un mensaje de impunidad ¿Hay que aumentar las penas?

- ML: Tiene que haber eficiencia del sistema. Se acude a salidas de aumento de penas o mayor punitivización, y en general, esas son estrategias poco eficientes, porque no tiene que ver con penas mas altas, los delitos que ya están previstos deben ser sancionados eficientemente. Si eso no ocurre, el mensaje de impunidad es el mismo. Y explorar el resto de alternativas de políticas previas al sistema penal que es el último que llega. Es la última herramienta para intervenir sobre las violencias. Creo que se avanzó en términos sociales y estatales, incluso en sistema de justicia y hay que reconocerlo. No hay que cesar, falta mucho.

- T: Diputados del PRO presentaron un proyecto para prevenir "la violencia contra hombres" y sancionar denuncias falsas en relación a violencia de género. ¿Qué opina?

- ML: No hay que permitir que esto pase, son los retrocesos, las resistencias a los cambios. Siempre habrá sectores conservadores que tratarán de evitar los cambios. (Télam)