Una abogada y empleada de la Secretaría de Violencia de Género de la jurisdicción San Martín-Junín-Rivadavia, se entregó este jueves ante la Justicia luego de que la denunciaran 28 compañeros de trabajo, por haber sacado préstamos en seis financieras utilizando sus datos personales.

Noralí Hornz de 34 años, ahora ya acumula unas 40 denuncias de este tipo. Aunque podría habérselas ingeniado para pagar las deudas de la madre de otra manera, pensó en sacar préstamos a nombre de sus compañeros de laburo sin que estos se dieran cuenta, y un error de cálculos la dejó en offside.

Esa fue la excusa que declaró ante la Unidad Fiscal de San Martín, donde se encuentra alojada por orden del fiscal Oscar Sívori, imputada por estafas reiteradas y por falsificación de instrumentos públicos y privados, ya que habría fraguado bonos de sueldos y facturas de impuestos y servicios.

“Estoy cancelando todo. No estoy desaparecida por hija de puta y porque los voy a cagar a todos. Estoy pidiendo plata. Lo hice porque mi mamá tenía tantas deudas la casa que se la iban a hipotecar y la iban a dejar en la calle”, argumentó en diálogo con uno de los estafados que la cruzó por la calle y la grabó.

“Era 2 millones y medio de pesos que se le debía a un usurero que la amenazaba, la perseguía; mi mamá vive sola”

Según explicó, “era 2 millones y medio de pesos que se le debía a un usurero que la amenazaba, la perseguía; mi mamá vive sola. Con mi marido he vivido problemas de plata y discusiones por cubrirla a mi vieja. Entonces dije me las arreglo sola, total pago al día las cuentas y no va a pasar nada. Porque no he puesto a nadie en el veraz”.

Sin embargo, la jugarreta habría alcanzado una cifra mucho más alta que rondaría los 10 millones de pesos, y a los empleados judiciales que estafó, les dio otra versión de los hechos. “Ella dice cualquier cosa, a nosotros nos dijo que tenía cáncer” contaron algunos.

Muchos estiman que Hornz no actuaba sola, sino con la ayuda de empleados de las financieras donde, desde 2019, tramitaba préstamos a nombre de sus compañeros de trabajo, utilizando copias de sus documentos que les pedía con el pretexto de llenar una encuesta.

“No se entiende sino cómo le iban a dar tantos préstamos a una mujer usando los documentos de hombres. Porque a nosotros nos engañó, pero a las que ha estafado es a las empresas que les dieron los préstamos. Nosotros no hemos firmado nada”, analizó una de las afectadas.

Los que creyeron que la conocían, cuentan que parecía “una persona normal”, es “instruida, muy glamorosa para vestirse”. “Dicen que practicaba las firmas en los cuadernos que le secuestraron en la casa”, reveló otro de los denunciantes.

Muchos estiman que Hornz no actuaba sola, sino con la ayuda de empleados de las financieras desde 2019

El caso explotó el pasado lunes, cuando una empleada judicial fue a sacar un préstamo personal en Banco Nación y le dijeron que tenía dos créditos en financieras aunque ambos habían sido cancelados.

Según fuentes judiciales, Hornz solicitaba datos personales a sus amigos y allegados para hacer una encuesta para la facultad, entonces los estafados les pasaban fotos de sus documentos.

Con esta información, la mujer fraguaba bonos de sueldos y los presentaba en compañías financieras por sumas que iban desde los 100 mil a los 800 mil pesos.

Para obtenerlos, mandaba un inocente mensaje de Whatsapp e Instagram a empleados de la Oficina Fiscal de Rivadavia, la Unidad Fiscal Correccional y la Secretaría de Violencia de Género de San Martín-Junín-Rivadavia, dependencias estatales donde había trabajado.

Mediante texto o audio, les decía: “Estoy haciendo una encuesta con abogados y procuradores sobre una tesis que estoy armando. Son 3 preguntas. Si querés te las respondo yo, muchos me han pedido eso, jajaja”.

“Pero necesito acreditar que el encuestado existe y que no lo inventé. Por eso me piden fotos del DNI. Si me podés hacer el aguante te pongo como encuestado y me mandás las fotos. Avisame. Gracias y perdón por las molestias”, cerraba diciendo