Los cambios en el día a día de las personas con el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO) para evitar la propagación del coronavirus, seguido de un distanciamiento (DISPO), y de un toque de queda, son restricciones que vienen castigando a los amantes desde marzo del 2020 y seguramente continúen a lo largo de este incipiente año.

Quienes transitaban la soltería o el noviazgo a distancia cuando se declaró el ASPO en la Argentina y el mundo, tuvieron que ingeniárselas para satisfacer sus necesidades sexuales.

Por otro lado, las personas a las que les tocó encerrarse con sus parejas, también se vieron obligadas a experimentar y reinventarse para mantener viva la llama del amor, que con la cotidianeidad suele menguar.

Hubo tres prácticas sexuales que crecieron en esta época tan atípica que nos tocó vivir. Primeramente la vieja y confiable masturbación, después el uso de juguetes por parte de ambos sexos, y por último una actividad que acaparó celulares, notebook y tablets, como el sexo virtual.

El autoplacer seguro fue la práctica que más tuvo protagonismo en el contexto de la pandemia, aunque no haya estadísticas certeras debido a que en muchas ocasiones quedó en la intimidad de cada persona. Es clave no solo por entretenimiento y disfrute sino también, para el autoconocimiento del cuerpo y los gustos de cada uno.

Para las mujeres, la autoexploración siempre fue tabú, pero en los últimos años la fuerza de la revolución feminista impulsó a que muchas se liberaran de los prejuicios convirtiendo la práctica en un viaje de ida.

El autoplacer seguro fue la práctica que más tuvo protagonismo en el contexto de la pandemia

Además es de público conocimiento que la masturbación es saludable, ya que el orgasmo provoca la liberación de endorfinas, que junto a la oxitocina y la vasopresina, son componentes químicos asociados con el sueño. También genera dopamina, que genera un fuerte sentimiento de bienestar.

Por otra parte, la industria del bienestar sexual se vio altamente beneficiada. El delivery de juguetes creció tanto como las alternativas y novedades analógicas o digitales que fueron surgiendo.

Se multiplicó la fabricación de consoladores en diversas formas y tamaños; pero también ganó fama y gran aceptación un vibrador portátil y discreto, que puede ser controlado a distancia a través de una app para celulares.

Otra de las soluciones a la abstinencia que brindó la tecnología fueron las citas virtuales con “sexo seguro”, en donde cada cual se masturba pantalla de por medio, y los audios pornos para explotar de placer a través de los oídos.

Por supuesto, esta modalidad de intercambio de contenidos personales en diferentes formatos, conocida como “sexting”, requirió reforzar la seguridad para proteger la privacidad de los jugadores. Así es que la pandemia puso un freno en muchas áreas de la vida, pero el culto al placer sexual invitó a la creatividad individual y colectiva