La donación de sangre, antes de la pandemia de coronavirus, promedió las 14.000 al año en Córdoba y se redujo al 50% en períodos pandémicos, explicó hoy Luciano Slobodianiuk, jefe de Hemodonación del Banco de Sangre de la provincia.

También precisó a Télam que durante los primeros meses de pandemia "decayó la donación hasta un 50%", y a partir de ese contexto se implementó un programa de colectas externas de sangre más riguroso mediante campañas de donación por fuera de los hospitales, en espacios seguros, con todos los protocolos, y mucha publicidad.

Con esa estrategia "se fue recuperando el número de donaciones" y se logró cerrar el 2020 con 12.000 donantes, y el 2021 con 15.000, "estamos recuperando valores prepandemia", destacó Slobodianiuk.

La tasa de voluntarios durante la pandemia subió del 20 al 40%, dato considerado como "muy positivo" porque "más personas se sumaron desinteresadamente", y si bien esas cifras son alentadoras "nunca son suficientes para cubrir la demanda", por lo tanto se sigue trabajando para que la población se acerque a donar, concluyeron.

El lema del Día Mundial del Donante de Sangre para este año es "Donar sangre es un acto de solidaridad. Súmate al esfuerzo y salva vidas", con el cual se busca destacar la contribución esencial de los donantes de sangre para salvar vidas y fortalecer la solidaridad en las comunidades.

La donación de sangre está organizada por los bancos de sangre y Centros Regionales de Hemoterapia en el marco de los Programas Provinciales de Hemoterapia de los Ministerios de Salud de cada jurisdicción.

Estos Programas están articulados con el Plan Nacional de Sangre del Ministerio de Salud de la Nación, autoridad de aplicación de la Ley Nacional de Sangre 22.990, que establece el respeto de los principios éticos de la donación de sangre: anonimato, benevolencia, voluntariado y no lucro, en todos los procesos desde la donación hasta la distribución de los productos a transfundir.

Se trata de un acto sencillo, rápido, prácticamente indoloro y seguro.

Puede donar sangre cualquier persona que tenga entre 16 y 65 años, pese más de 50 kilos, se sienta bien de salud, no esté transitando enfermedades que se transmitan por sangre (como hepatitis o mal de Chagas), no haya realizado prácticas sexuales de riesgo en el último año y no se haya realizado durante el último año tatuajes, perforaciones o escarificaciones cutáneas. (Télam)