Organizaciones de la sociedad civil convocaron hoy a la población a participar de la consulta pública para que se regule el uso de grasas trans en alimentos comercializados y se prohíban los aceites parcialmente hidrogenados, que estará disponible de manera virtual hasta el 12 de mayo.

La iniciativa presentada ante la Comisión Nacional de Alimentos (Conal) y disponible a consulta pública propone actualizar la normativa vigente acerca de la presencia de grasas trans en los alimentos comercializados, con el objetivo de mejorar su regulación y garantizar el derecho a la salud de todos.

“Si bien Argentina fue pionera en avanzar en una política restrictiva de las grasas trans, hoy se encuentra atrasada respecto a los estándares de salud pública recomendados por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, aseguró Victoria Tiscornia, nutricionista e investigadora de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC).

En diálogo con Télam, explicó que la normativa existente en esta materia, el artículo 155 tris del Código Alimentario Argentino, establece como límite un 5% de grasas trans respecto de las grasas totales en todos los alimentos, excepto en margarinas y aceites, donde el límite es del 2%.

Sin embargo, a partir de estudios realizados por la FIC, determinaron que "el 100% de las margarinas analizadas tenían niveles de ácidos grasos trans (AGT) por encima del límite del 2% del total de materias grasas recomendado por la OMS y el porcentaje promedio de AGT fue del 20,1%, con un mínimo de 4,8% y un máximo de 39,3%".

En ese contexto, lo que se plantea es "bajar al 2% para todos los alimentos, incluidos aquellos que son utilizados como ingredientes o materias primas, y eliminar el suministro de los aceites parcialmente hidrogenados”, indicó la especialista.

Las grasas trans pueden ser de origen rumiante, cuando se producen naturalmente por bacterias en el intestino de bovinos, caprinos y ovinos, o producidas industrialmente (AGT-PI), a partir de las cuales se crean los aceites parcialmente hidrogenados (APH).

Estas se encuentran en productos como la margarina, galletitas, snacks, baños de repostería, entre otros ultraprocesados, así como también en productos de panadería y comidas artesanales.

Tal como afirman los especialistas, la evidencia científica establece que este tipo de grasas "no son esenciales, no se requieren para ninguna función biológica en el organismo y no tienen ningún beneficio para la salud", por lo que los estándares internacionales recomiendan que su consumo se elimine de la dieta mundial.

"Este pedido se basa en evidencia contundente que muestra el impacto negativo en la salud de cualquier cantidad consumida de grasas trans de origen industrial", explicó Tiscornia, y aseguró que "no hay ningún nivel seguro de ingesta" de APH.

Mediante un comunicado, la Fundación detalló que en Argentina "se estima que la eliminación de las grasas trans de origen industrial sería sumamente costo-efectiva para la prevención de eventos cardiovasculares, ya que evitaría 1.517 muertes, 5.373 casos graves de cardiopatías coronarias y el gasto de hasta 87 millones de dólares estadounidenses por año en atención sanitaria".

A su vez, resaltaron que a nivel mundial, y según los datos de la OMS, "más de 500.000 muertes cada año se deben al consumo excesivo de AGT-PI".

En ese marco, convocaron a toda la comunidad a participar de la consulta pública disponible hasta el 12 de mayo a través de la firma de una carta de apoyo a la propuesta en www.chaugrasastrans.org.

"Es importante que participen para pedir que el gobierno mejore la política existente en Argentina sobre grasas trans por una que se base en los mejores estándares de la salud pública y la mejor evidencia científica disponible para proteger el derecho a la salud por sobre otros intereses", agregó la nutricionista.

Además de la FIC, la propuesta es apoyada por la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (Fagran), la Sociedad Argentina de Nutrición y Alimentos Reales (Sanar) y la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (Fundeps) y se espera que, a partir de la participación de la ciudadanía, sea luego aprobada por la Conal. (Télam)