La justicia porteña fijó audiencia para el próximo 25 de junio en una causa sobre violencia de género, a la que el imputado será trasladado por fuerzas policiales porque cumple arresto domiciliario tras la denuncia de la presunta víctima, informaron fuentes judiciales.

Se trata del caso de R.M.G., un remisero de 31 años, a quien se le imputan las amenazas y lesiones agravadas que tienen como damnificada a una mujer identificada como Y.C., con quien convivió, pese a que tuvo varias “separaciones” durante cinco años, hasta fines de 2020, en el barrio porteño de Mataderos.

Según consta en la causa a cargo del juez Pablo Cruz Casas, todo se inició la mañana del 19 de diciembre de 2020 en Cafayate al 1.500, donde R.M.G. “rompió con su puño la ventana de vidrio de la pieza de su expareja y le propinó un cabezazo”.

Ese golpe la hizo caer al piso, y allí el hombre comenzó a patearla y le clavó una astilla de vidrio en el brazo, mientras la mujer se cubría para evitar que la lastimara.

Cuando la hermana de la agredida intervino para que cesara el ataque, también fue golpeada en sus brazos y piernas por el imputado, quien se retiró antes que llegara la policía, pero en su huida con su vehículo, chocó el automóvil de un vecino y el del cuñado de su ex pareja.

Al día siguiente, el imputado volvió al domicilio y arrojó una piedra contra la puerta del inmueble, a la tarde concurrió a la casa de los padres de su expareja, donde se encontraba la denunciante para protegerse, y luego amenazó de muerte a familiares pero se retiró comenzó a sonar una alarma vecinal.

Días antes, siempre en esa zona de la capital, se había colocado con su vehículo al lado de otro en el que circulaban la hermana de la denunciante y su pareja, a quien amenazó con matarlo, advirtiéndole: “nos vemos en la villa”.

Los médicos determinaron que Y.C. sufrió numerosas lesiones en sus miembros superiores e inferiores.

La mujer expuso que durante toda la relación sufrió violencia física, mediante trompadas, patadas y empujones y violencia verbal mediante insultos, refiriéndole que "era una puta" y que en setiembre de 2016, R.M.G. le pegó tantas veces hasta que le provocó la pérdida de su embarazo de 7 meses y medio, y que un año después intentó matarla a golpes en la puerta del Hospital Santojanni.

Para avanzar en causa y disponer la audiencia, que será “presencial”, con los recaudos por la emergencia sanitaria por la pandemia de Covid-19, el juez evaluó que “las características que se desprenden de los hechos relatados dan cuenta de actos de violencia basados en el género y que los mismos se dan en una relación desigual de poder entre víctima y victimario”. (Télam)