La lucha contra el fuego en la provincia sureña española de Málaga continua y se trata de una quema que ya costó la vida a un bombero y, en menos de tres días, arrasó unas 5.000 hectáreas de terreno y creo serios peligros a los habitantes.

El colapso está centrado en localidades de la Sierra Bermeja, zona montañosa con puntos de alto valor ambiental.

El viernes las autoridades y responsables antiincendios llegaron a definir el incendio como "un demonio" y "un monstruo hambriento", declarando de no pueden controlarlo.

El mejoramiento de las condiciones meteorológicas en la primera parte de hoy permitió avanzar en los intentos de contención.

"Si las previsiones meteorológicas se cumplen estamos en el buen camino", afirmaba a mitad de jornada a los medios locales, Juan Sánchez, director del plan de apagado del fuego.

Las llamas continúan aún poniendo en dura prueba a los equipos que trabajan para extinguirlas.

"Es un incendio de alta capacidad de recuperación", advierten las autoridades que recomendaron a los habitantes de pequeñas comunas de Jubrique y Genalguacil no salir de casa por el humo en la zona, reseñó la agencia ANSA.

Ya el viernes habían sido obligados a permanecer en sus casas por horas a causa de una peligrosa nube de fuego que corrió el riesgo de colapsar dos localidades, antes de disiparse.

Unas 1.000 personas están aún fuera de sus casas luego de ser evacuadas días pasados.

Según señalamientos de las autoridades y usuarios de redes sociales, el humo del incendio se puede advertir a decenas de kilómetros desde el punto en el que comenzó. Los trabajos de apagado deberían continuar en las próximas horas. (Télam)