La Cámara Penal N° 2 de la Segunda Circunscripción Judicial de San Luis condenó a la pena de 8 años de prisión a un hombre por el “abuso sexual simple continuado y agravado por la convivencia” contra la hija de su pareja, informaron fuentes judiciales.

El hombre, identificado como Víctor Moisés Guillén, cumplía prisión preventiva hace dos años y fue hallado culpable de atacar a la hija de su pareja desde los 8 a los 13 años, cuando la niña pudo hablar de los padecimientos en el ámbito escolar, en 2018.

Durante la etapa de alegatos, la defensora de Niñez y Adolescentes, Yesica Agüero, relató los hechos sufridos por la niña y recordó que ante la consulta de una docente, rompió en llanto y confesó que estaba sufriendo situaciones de abuso por parte de su padrastro.

Precisó, que los abusos comenzaron cuando la niña tenía 8 años y que generalmente ocurrían cuando la madre de la menor dormía o cuando no se encontraba en el domicilio.

Entre los elementos de prueba incorporados en la causa, mencionó la coincidencia en el relato de la menor en las tres instancias de evaluación en Cámara Gesell: la entrevista previa, la entrevista en el dispositivo y la entrevista psicológica.

“Todo esto conforma el material probatorio que nos permite sostener la materialidad y la responsabilidad del imputado sobre los hechos denunciados”, dijo.

Además, Agüero aseguró que los actos a los que “la niña fue sometida, han atentado contra su integridad sexual y lesionado su libertad sexual”.

“El señor conocía perfectamente lo que hacía, era una conducta inapropiada, porque se trataba de un acto sexual en contra de una menor, con la cual convivía. Con todas estas consideraciones, no cabe la mínima duda que los hechos son atribuibles a la autoría del acusado”, concluyó la funcionaria.

Por su parte, el Fiscal de Cámara Ernesto Lutens coincidió con la calificación legal efectuada por la Defensora, y solicitó al tribunal que condenara al imputado a la pena de once años de prisión.

Destacó la coherencia en el relato de la víctima: “Tenemos una niña que está ubicada en tiempo y espacio, de manera notable, hay una definición puntual de los hechos. Es absolutamente creíble”.

Respecto a la calificación del abuso como gravemente ultrajante mencionó que los hechos se produjeron en forma reiterada y precisó: “No podemos negar que la niña se vio absolutamente afectada en su dignidad. Creo que no hay duda en cuanto a la calificación legal, el abuso fue cometido a lo largo de los años”.

Como atenuantes mencionó la falta de antecedentes del imputado y la confesión efectuada durante el debate oral, mientras que como agravantes estimó los años en que se produjeron los abusos y el grave daño causado a la víctima.

En representación del imputado, Víctor Endeiza, solicitó al tribunal que, al momento de emitir la condena, tuvieran en cuenta la situación personal de su defendido, mencionó que el hombre “había sufrido abusos en su niñez, que presentaba dificultades para establecer relaciones sociales y que se encuentra en una condición de vulnerabilidad”.

Finalizados los alegatos de las partes, el tribunal le concedió la palabra al imputado, quien prefirió no hacer uso de sus derechos de emitir una declaración. (Télam)