Los miembros de la Sala IV del Tribunal de Juicio de Salta condenaron esta tarde a la pena de 12 años de prisión al sacerdote Rubén Agustín Rosa Torino, que desde el 25 de junio pasado era juzgado por abuso sexual gravemente ultrajante agravado, en perjuicio de dos víctimas, y abuso sexual simple en perjuicio de una tercera víctima.

Los jueces condenaron a Rosa Torino, de 67 años, a la pena de "12 años de prisión efectiva por resultar autor material y penalmente responsable de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser ministro de culto reconocido” en perjuicio de un exnovicio y una exmonja, y "abuso sexual simple agravado por ser el autor ministro de culto reconocido” en perjuicio de otro exnovicio, todo en concurso real.

La sentencia fue difundida esta tarde por Augusto Rodríguez, que es el secretario de la Sala IV del Tribunal de Juicio de Salta, integrada por los jueces Maximiliano Troyano, Norma Beatriz Vera y Roberto Faustino Lezcano.

En el mismo fallo, los jueces dispusieron "la prisión preventiva del condenado", por lo que ordenaron su inmediata detención "en el Servicio de Sanidad de la Unidad Carcelaria número 1" de Salta Capital, más conocido como el penal de Villa Las Rosas.

Para ello, los responsables "deberán extremar las medidas a fin de velar por las condiciones de salud del condenado".

Asimismo, los magistrados recomendaron a las autoridades del Servicio Penitenciario provincial que se le brinde a Rosa Torino "tratamiento psicológico, atento a la naturaleza de los hechos por los que resultó condenado".

Además, pidieron que se le realice la toma de fotografías y el examen genético por parte del Servicio de Biología Molecular del Departamento Técnico Científico del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) y su inscripción en el registro nacional de datos genéticos.

Finalmente, fijaron para el quinto día hábil la audiencia para la lectura de los fundamentos que integran la sentencia.

Esta mañana, durante los alegatos, la fiscal penal Verónica Simesen de Bielke solicitó la pena de 22 años de prisión para el acusado, mientras que la defensa, en manos de los abogados Humberto Oliver y Fabio Núñez, requirió al tribunal su absolución lisa y llana.

Los hechos que se ventilaron en este juicio ocurrieron entre 2009 y 2012, en el ámbito del Instituto de los Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, fundado por Rosa Torino y que funcionaba en la capital salteña, con sedes en distintos puntos del país y en otros países.

Este instituto fue intervenido en octubre de 2015, por decisión del Vaticano, que también desplazó a Rosa de su cargo, mientras que, en junio de 2019, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica decidió cerrarlo.

Ayer, tras la comparecencia de los últimos testigos del juicio, iniciado el 25 de junio pasado, el sacerdote decidió declarar sin aceptar las preguntas de las partes, y aseguró ser "un hombre honorable", que no cometió los hechos por los que fue juzgado.

Al comienzo de su exposición, se refirió a la creación del Instituto Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, y comentó que lo fundó para propiciar el encuentro de jóvenes con Jesús, con el objetivo de "formar una comunidad de discípulos".

Luego, indicó que la institución creció tanto que llegó a tener más de 500 miembros y que solo en Argentina contaba con 19 diócesis, aunque su actividad sacerdotal la centraba en Salta, donde nunca había tenido problemas, denuncias, ni quejas.

"Yo no estoy justificando ningún acto aberrante que haya cometido algún cura o la Iglesia. Creo que hay que enjuiciar y castigar, pero yo no cometí esos hechos. Veo con cuánta facilidad mienten y confunden", añadió.

Sobre los dichos de sus denunciantes en esta causa, Torino sostuvo que todo es un complot de un grupo de amigos armado en Buenos Aires y agregó: "Qué casualidad que las tres denuncias sean iguales, con las mismas frases".

(Télam)