Alicia Tagliaferro, mamá de Leticia Provedo, una de las jóvenes que murió como consecuencia del derrumbe del entrepiso del boliche Beara ocurrido en 2010, dijo que la condena a los propietarios y la absolución de funcionarios y policías porteños es como "reírse de las familias".

"Condenar nada más a tres de los socios es como reírse de las familias. Estamos tristes, avergonzados y desilusionados que como sociedad tengamos estos jueces que dictan este tipo de sentencias", dijo a Tagliaferro a Télam.

El Tribunal Oral Criminal 7 condenó hoy a 3 años de prisión condicional y a 5 años de inhabilitación para ejercer el comercio a los propietarios del boliche Beara, al encontrarlos responsables por la muerte de Ariana Lizarraga (21) y Leticia Provedo (20), en tanto absolvió a los funcionarios porteños que debían controlar la habilitación y a los policías federales acusados por cohecho.

Los jueces Gabriel Vega, Gustavo Alterini y Alejandro Noceti Achaval encontraron culpables a los acusados Juan Yun, Agustín Dobrila e Iván Fliess del delito de "homicidio culposo agravado" de las dos jóvenes, y de "lesiones culposas graves y leves" a más de cincuenta personas afectadas por el derrumbe ocurrido en la madrugada del 10 de septiembre de 2010.

"Me parece terrible que solamente los socios hayan sido condenados a una pena en suspenso", expresó Alicia y agregó: "Sentimos que la vida de nuestras hijas, en cierta medida, no fueron consideradas ni valoradas como miembros de la sociedad para ser cuidadas".

El boliche, ubicado en Scalabrini Ortiz 1638, ya había sido clausurado por irregularidades y el Gobierno porteño levantó esa clausura concediendo una habilitación como "salón de fiestas" cuando en realidad funcionaba como discoteca de libre acceso.

"Me parece terrible la impunidad con la que se manejó a los funcionarios, a su actitud y negligencia. No hay castigo para ninguno, siempre se cuida a los negligentes y a los inoperantes", exclamó.

El derrumbe ocurrió cerca de las 3.50, cuando terminó un recital del grupo Ráfaga, y minutos después cayó el entrepiso construido con madera y aluminio.

"En once años y medio los escuché decir cómo les cambió la vida. Este proceso judicial no nos permitió seguir la vida de la vida de la misma forma. Parece ser que, como siempre, gana la impunidad", detalló.

Y concluyó, "mi hija está muerta y su amiga también. Ella no se colgó del entrepiso para que se le cayera encima". (Télam)