(Por Lorena Bermejo, para Télam) A 15 días del fallecimiento de Manuel Benítez, trabajador del Refugio Frey, el Colectivo de Refugieros y Refugieras de Bariloche, junto con la familia de Manuel, marcharon por el centro de la ciudad de San Carlos de Bariloche en reclamo de justicia y para dar cuenta de las condiciones de trabajo en los refugios de montaña. Benítez murió de hipotermia en medio de una tormenta de nieve cuando ascendía desde el Cerro Catedral hasta el refugio para cumplir con su jornada laboral.

El joven de 29 años trabajaba en el Refugio Frey desde diciembre del año pasado. Ese miércoles, cuando Benítez encaró el sendero rumbo al refugio, la nevada llevaba más de dos días cayendo sobre la montaña.

"El mismo día que Manu tenía que subir, yo le avisé a Federico Pajarín, que es nuestro jefe y quien tiene la concesión del refugio, que estaba nevando muchísimo y que por favor le avisara que no subiera pero él nunca le dijo nada", señaló a Télam Lucas Miglioranzi, trabajador del refugio Frey desde hace siete años y compañero de Benítez.

"Como refugieros no recibimos ningún tipo de capacitación ni de equipamiento. Uno se va capacitando en el mismo andar en la montaña. Deberían proveernos de lo imprescindible y explicarnos qué implica manejar un refugio", agregó Miglioranzi, integrante del Colectivo, del que forman parte trabajadores del refugio Manfredo Segre -conocido como Laguna Negra-, Otto Meiling -en el monte Tronador-, Frey y San Martín -construido junto a la laguna Jakob- entre otros refugios ubicados dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi.

"El refugiero es quien se encarga de recibir a los visitantes y asesorarlos sobre los caminos, pero también mantenemos los baños en condiciones, bombeamos el agua, nos encargamos de estar pendientes cuando nieva o se congela el sistema, bajamos a un kilómetro para encender la turbina para que haya luz en el refugio. Son muchos los conocimientos que hay que tener", resaltó el trabajador del refugio Frey.

Ubicado a 1700 metros sobre el nivel del mar y a 10 kilómetros desde la base del cerro Catedral, el refugio Emilio Frey es uno de los más antiguos del Parque Nacional Nahuel Huapi, construido en 1957 por iniciativa del Club Andino Bariloche (CAB), entidad responsable de monitorear a quienes están a cargo de la concesión de los refugios.

Frente a la sede del Club, los familiares, amigos y compañeros de trabajo de Manuel encendieron velas y colgaron fotografías en su memoria. "Vamos a mantener cerrado el refugio hasta que evaluemos la situación", señalaron desde la comisión directiva del CAB. Y advirtieron que van a trabajar "en una serie de recomendaciones para evitar que esto vuelva a pasar".

La marcha, de la que participaron más de doscientas personas, recorrió desde la esquina de la calle Onelli y Brown hasta la sede del CAB, en pleno centro turístico de Bariloche. "Espero que la muerte de Manu sirva para que algo cambie y que a nadie más le pase algo así", señaló Camila, amiga de Benítez.

"Manuel era un pibe que nunca paraba. Desde muy chico hizo deporte y en cuanto descubrió la montaña le encantó. Se fue a trabajar al Chaltén y cuando tenía franco se iba a subir, y acá hacía lo mismo, se iba aunque lloviera, con la carpa y el equipo que tuviera. Conocía todos los refugios de la zona", relató el padre del joven, Juan Benítez, quien trabaja como albañil y vive con su esposa Ximena, y su hija Fernanda, en la misma casa donde vivía Manuel, quien estaba ahorrando para irse de viaje cuando terminara su carrera de Ingeniería Ambiental, a fines de este año.

"Hoy estaba en la cocina y me topé con el jarrito donde Manu cocinaba su desayuno todos los días. A su pieza ni me puedo acercar, es un vacío enorme el que sentimos", señaló Benítez y recordó que ese mismo día, cuando Manuel salió a trabajar, él le había propuesto que lo acompañara a la obra pero su hijo insistió con ir al refugio porque ya se había comprometido en subir.

"Él conocía bien la montaña pero no tenía experiencia en tormentas, no sabía a lo que se enfrentaba. Lo que se proponía siempre lo hacía, no se iba a rendir. La muerte de mi hijo tiene que servir para que algo cambie. Los chicos tienen que estar bien equipados, tanto los refugieros como los porteadores", reclamó Benítez.

"Manuel perdió la vida yendo a trabajar. Le pedimos a la comunidad local y a los visitantes que hasta que la situación no cambie no utilicen los servicios del refugio. Que lo que le pasó a nuestro compañero no vuelva a pasar", insistió Julián, refugiero de Laguna Negra. (Télam)