Más de 100 efectivos de fuerzas de seguridad comenzaron esta mañana los nuevos rastrillajes en San Luis, ordenados por la justicia federal, a diez meses de la desaparición de Guadalupe Belén Lucero Cialone, la niña de cinco años vista por última vez el 14 junio del 2021 en el barrio 544 viviendas de la capital provincial.

Ante este operativo, la abuela de la nena, Silvia Domínguez, dijo a Télam que se levanta cada día "solo para saber qué pasó" con su nieta y agregó que ella siente “que está viva”.

Con esa convicción, desea que los nuevos rastrillajes que se realizan en San Luis desde ayer por orden de la Fiscalía de la Justicia Federal a cargo de la causa, “sean negativos” y se avance en las investigaciones que “le devuelvan” a su nieta.

Sobre la investigación en curso, la mujer aseguró que se siente más contenida porque “podemos ir a Fiscalía” y aclaró que su hija, la mamá de Guadalupe, Yamila Cialone, fue notificada de las nuevas acciones pero que “le dijeron que no era necesario acompañar los rastrillajes”, como tanta veces se hizo al comienzo de la causa.

Por otra parte, Domínguez apuntó que las niñeces que jugaban con Guadalupe en la puerta de la casa donde fue vista por última vez, “se encuentran en tratamiento psicológico, al igual que la mamá pero por iniciativa privada” porque no reciben ningún tipo de asistencia por parte del Estado.

“Son muy chiquitos todos y fueron muy afectados por lo que sucedió”, dijo y agregó: “De nada nos sirve tirarnos en la cama a llorar. Por eso, nos levantamos cada día con el impulso de saber qué paso con mi nieta”.

Ayer se conoció oficialmente que 100 efectivos de Gendarmería llegaron a San Luis para llevar adelante un operativo exhaustivo en la denominada “zona 0”, un descampado cercano al Barrio 544 Viviendas y a la Autopista de las Serranías Puntanas donde desapareció la pequeña.

La noticia fue rodeada de mucho hermetismo por parte de la Justicia Federal, que maneja la causa, frente a un ánimo social que vacila entre la expectativa y el descreimiento de las nuevas medidas.

En ese sentido, el abogado del padre de Guadalupe, Héctor Zabala, afirmó a este medio que frente al paso del tiempo “la peor decisión es no realizar un nuevo rastrillaje usando otro tecnología”.

Además, el letrado que patrocina a Eric Lucero dijo que fueron notificados por la justicia Federal de estas acciones “hace dos semanas” y que los nuevos rastrillajes “fueron indicados por el equipo de Antropología Forense porque los anteriores no estuvieron bien realizados”.

Aclaró que tanto él como el papá de la niña iban a participar hoy de las intervenciones de Gendarmería y destacó, al igual que la abuela de la niña, que se sienten “mas contenidos por la Justicia Federal”.

“Contestan todos nuestro planteos legales, nos reciben cada vez que lo pedimos y estamos al tanto de lo que ocurre en la investigación”, indicó.

Finalmente, el letrado destacó que si bien la causa “continua sin caratula” desde noviembre que pasó al fuero federal “no se dejó de investigar”, y se “han pedido testimoniales, se han repetido las Cámaras Gesell de las niñeces que jugaban con Guadalupe cuando la niña desapareció y se continua hoy con nuevos rastrillajes”.

Es más, Zabala se mostró de acuerdo con el hermetismo que hoy existe alrededor de la investigación sobre lo que afirmó le parece "mucho mejor” que el manejo que tuvo la causa en el fuero provincial. (Télam)