Científicos argentinos residentes en el exterior, recientemente galardonados con el Premio Raíces, consideraron que la pandemia de coronavirus dejó demostrada la importancia de aumentar la inversión y los vínculos entre los países para profundizar las investigaciones y la producción de vacunas, a la que consideraron un "problema de seguridad nacional".

Los premios, que no se entregaban desde 2018, distinguieron el trabajo de los investigadores Marcelo Sternberg, residente en Israel; Alejandro Rey, en Canadá; Edda Lydia Sciutto Conde, que vive en México; Esteban Tabak, Horacio de la Iglesia y María Eugenia Cadairo, residentes en Estados Unidos; José Edelstein, en España y Juan Lucio Iovanna, en Francia.

Edda Sciutto Conde tiene 66 años, es bioquímica y especialista en inmunología y vacunología, egresada de la facultad de Ciencias Bioquímicas de la Universidad de Rosario.

"La pandemia es una señal de que tenemos que aumentar la inversión y además articular la infraestructura y capacidad de nuestros países para la producción de vacunas. Es un problema de seguridad nacional y no podemos estar esperando que nos las manden", afirmó Sciutto Conde.

La investigadora, que vive en México desde 1982, obtuvo en ese país la maestría y el Doctorado en Investigación Biomédica Básica, y contribuyó con el desarrollo de una vacuna que se aplica a los cerdos contra la cisticercosis, una enfermedad parasitaria que se transmite por comer carne de cerdo infectada, y que es el centro de sus investigaciones.

En Argentina, en al área de inmunización, realizó una colaboración con Fernando Goldbaum -quien actualmente estudia el suero equino para pacientes con Covid- evaluando una molécula para administración de antígenos para vacunas.

A lo largo de su trayectoria en la ciudad de Buenos Aires, trabajó con el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, desarrollando un inmunopotenciador para la vacuna de la influenza.

En diálogo con Télam, la investigadora defendió la inversión en investigación y consideró que ante el actual panorama "no podemos depender de los países desarrollados" y sostuvo que hay una infraestructura de científicos y de personal académico capacitado para el desarrollo de vacunas en Latinoamérica, pero que no hay sistemas para que eso suceda.

"México fue exportador de vacunas y por cuestiones políticas se decidió terminar con las vacunas nacionales y empezar a importar porque resultaba más económico, pero el costo es la capacidad de prevenir problemas como lo que está pasando", remarcó.

Esteban Tabak, de 58 años, es ingeniero civil y vive en Estados Unidos desde 1989, fue director del departamento de matemáticas de New York University e investiga la matemática aplicada, el análisis de datos a través del transporte óptimo, dinámica de fluidos y la física teórica.

Empezó investigando matemática de fluidos y de ahí pasó a estudiar los fluidos geofísicos, es decir, cómo funcionan la atmósfera y el océano, dijo el investigador nacido en la Ciudad de Buenos Aires y egresado de la UBA.

Hace 15 años empezó a trabajar en análisis de datos, al entrar en contacto con el médico Martín Caleiras, un cardiólogo argentino que trabaja en California en trasplantes cardíacos, y donde se controla regularmente que el cuerpo no rechace los implantes, haciendo biopsias del tejido cardíaco.

"Eso es algo extremadamente invasivo, por eso el proyecto era poder diagnosticar el estado del corazón sacando una gota de sangre de un dedo e ir viendo la expresión de los genes, determinar y relacionar los números con el estado del mismo", explicó Tabak, quien busca pensar los datos como partículas de un fluido.

Para el ingeniero, "la pandemia puso más en evidencia la necesidad de la ciencia, porque lo que hacemos todos los días tiene ciencia, un celular es consecuencia de ello".

"El mundo en general debe fomentarla, dar los recursos aun en momentos de recursos escasos, es algo que puede empujar un país adelante" aseguró, en diálogo con Télam.

Siente que el premio "es una valoración a las redes de científicos" y consideró que "en este mundo globalizado, no es importante donde esté o no esté uno, sino los nexos y las actividades que se hacen en conjunto".

"Los argentinos que estamos afuera estamos agradecidos de habernos formado ahí, tenemos un cariño por nuestro país, entonces siempre que hay ocasión colaboramos dictando cursos, dando charlas, asesorando estudiantes, haciendo proyectos a distancia, por ese tipo de actividades fuimos premiados", precisó.

Marcelo Sternberg es biólogo cordobés radicado en Israel, tiene 56 años, se especializa en ecología y cambio climático e investiga cómo funcionan los sistemas naturales, haciendo experimentos y buscando cuál es la variable que domina el funcionamiento de un sistema.

Estudió Biología en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y se fue de la Argentina en 1989 para hacer un doctorado en la Universidad de Jerusalén hasta 1994, luego obtuvo una beca del Gobierno británico para un doctorado en el Imperial College en Londres y regresó a Israel en 1996.

El experto, que provee información de cómo manejar los recursos naturales en Córdoba y el resto del país, consideró que "la deforestación de los bosques tiene una tasa que es más alta que la de Amazonas, lo que "trae problemas ambientales y sociales".

"El uso de la soja transgénica tiene un gran impacto ambiental", afirmó y consideró que "la política que ha habido en la Argentina del extraccionismo hace que haya un desmanejo de los recursos naturales de una forma no sustentable y no sostenible a largo plazo".

Frente a esto considera que las ideas de los expertos en ecología no son consideradas en las tomas de decisiones y señaló que "es importante que nosotros los científicos, la gente que trabaja con el medio ambiente, la ecología, seamos escuchados".

"Hay intereses desencontrados. Se busca maximizar la producción agrícola porque el país está endeudado, pero esto hace que la conservación de los suelos, los recursos naturales queden como una cosa secundaria. En Argentina hay mucho por hacer y cambiar, y la voz de los ecólogos no viene siendo escuchada", consideró.

Con respecto al Programa Raíces afirma que es un puente para maximizar la relación entre los argentinos que están en el país y los que están en el exterior: "Los que estamos afuera tenemos los medios para desarrollar nuestro trabajo y queremos lo mismo dentro de Argentina, y para ello debe haber decisiones políticas, dar financiamiento para quienes quieren estudiar, venir por pasantías, luego regresar y tener donde trabajar”, sostuvo.

"No hay mejor inversión que invertir en la ciencia, Argentina no se puede dar el lujo siendo un país al que lo han empobrecido, de no invertir en ciencia que es lo que puede llevar a revertir su condición", afirmó. (Télam)