La promotora sanitaria Antonella Villagra (27 años), de la organización Somos Barrio de Pie Capital, es una de las 800 trabajadoras que asiste a los vecinos de barrios populares porteños. Desde una posta de salud en Fátima, brinda información y ayuda a sacar turnos online para vacunación (en referencia a quienes no saben o no cuentan con dispositivos para hacerlo), testea, toma temperatura y entrega alcohol para desinfección de manos y objetos.

"Damos información (preventiva sobre el coronavirus) y alcohol, realizamos testeos de saliva en el merendero, vamos al centro de salud y traemos anticonceptivos. Avisamos (a los vecinos) que vengan a testearse porque muchos (de ellos) no saben adónde tienen que ir", explica a Télam Villagra desde la posta de salud en Barrio Fátima.

-Télam: ¿Cómo fue trabajar en el comienzo de la pandemia?

-Villagra: Fue terrible. Ahora (la situación) está más tranquila por la vacuna. Pero hubo personas que se contagiaron, que murieron. Nosotros nos contagiamos trabajando en las postas; la gente no quería salir y nosotros tampoco por miedo. Pero le pusimos el pecho. Hacíamos testeo de saliva a los adultos mayores y repartíamos comida.

Los promotores de salud de Fátima trabajan en conjunto con el Centro de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) 24.

"Ellos (por el personal apostado allí) nos brindan materiales y nosotros se los acercamos a la gente", dice Villagra.

Según los datos de la organización Somos Barrios de Pie son 800 los trabajadoras comunitarios que prestan tareas en los barrios populares y 300, los cocineros. Siete de cada 10 son mujeres. (Télam)