El juicio oral por supuesta trata de personas con fines de explotación sexual a Emmanuel Ioselli, conocido como "Camus Hacker", y otro procesado, Gastón Favale, no pudo comenzar hoy porque el primero está aislado en su pabellón de la cárcel de Ezeiza ante un caso positivo de coronavirus entre sus compañeros de detención.

Además, según explicó Favale al Tribunal Oral Federal 6 al inicio de la audiencia en la que debía comenzar el debate, su abogado tiene coronavirus y no se conectó al Zoom.

El Tribunal resolvió ante este panorama suspender el inicio del juicio hasta el próximo viernes 11 de junio a las 14

"Camus Hacker" y Favale están procesados por haber captado con presuntos engaños a al menos seis adolescentes en situación de vulnerabilidad para, mediante falsas promesas de trabajo como modelos, sacarles fotos, extorsionarlas y vender sus imágenes.

El Servicio Penitenciario Federal informó al Tribunal que no puede trasladar a Ioselli a la sala de videoconferencias del penal de Ezeiza.

Ante ello su defensora, Fernanda López Puleio, pidió que se le provea algún medio tecnológico para conectarse desde su celda.

"Estamos dispuestos a comenzar en cuanto esté presente mi defendido", refirió.

Antes de que se diera por finalizado el Zoom, la fiscal de juicio Gabriela Baigún solicitó a los jueces Néstor Costabel, Rodrigo Giménez Uriburu y Sabrina Namer recibir declaración testimonial por "Cámara Gesell" a dos de las víctimas.

Ioselli y Favale están presos desde junio de 2018 cuando fueron detenidos acusados de montar una estructura para captar a través de internet a menores de edad y producir material pornográfico que luego distribuían.

Ambos quedaron procesados por "trata de personas con fines de explotación" mediante la "promoción, facilitación y comercialización" de pornografía agravado por "engaño y aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad" de sus víctimas y amenazas.

En el caso de Favale será juzgado además por un caso de abuso sexual con acceso carnal en hechos ocurridos desde abril de 2016 a junio de 2018.

Según la acusación de la fiscal que investigó el caso, Alejandra Mángano, las víctimas eran captadas en redes sociales con promesas de trabajo como modelos

Las adolescentes eran citadas a sesiones de fotos, luego amenazadas con publicar sus fotos en internet o enviarlas a sus familiares y en un caso están acusados por "hackear" la cuenta de Instagram de una de sus víctimas.

Las imágenes, según la acusación, eran vendidas en sitios web y ofrecidas por redes sociales.

(Télam)