Por Dr. Alberto Silveira, presidente de la Asociación Luchemos por la Vida.

Este año, nuevamente bajo el lema "Calles para la vida" (Streets for Life) #Love30, se celebra la Semana Mundial para la Seguridad Vial. El llamado es a reducir la velocidad a 30 km/h en las calles de las ciudades, en todo el mundo, para salvar vidas, como parte de las metas a lograr en este nuevo Decenio de Acción para reducir un 50% la mortalidad en el tránsito.

En la Argentina, la Ley Nacional de tránsito dispone que la velocidad máxima permitida en las calles es de 40 km/h, salvo señalización en contrario. La mayoría pensará que esta es una velocidad relativamente baja. Y lo es. Pero no si un vehículo impacta sobre el cuerpo de una persona. Las lesiones producidas a esa velocidad son sustancialmente más graves que si sucede a 10 km menos. La posibilidad de sobrevivir al impacto es mucho menor a 40 que a 30 Km/h.

Una disminución de la velocidad de 40 km/h a 30 km/h reduce en dos tercios las muertes en el tránsito, según han comprobado diferentes estudios internacionales en base a la evidencia de muchas ciudades de diferentes países, que ya tienen esta norma. Los mayores beneficiados resultan los más vulnerables en el tránsito, los peatones y los ciclistas, los niños, los adultos mayores y las personas con discapacidad.

Pero también produce beneficios en la salud y ambientales, al incentivar actividades como el caminar y el ciclismo, en lugar del uso del automóvil, reduciendo las emisiones de CO2 y la contaminación sonora.

Por eso, este año, la Semana Mundial de Acción para la Seguridad Vial que se celebra del 16 al 22 de mayo, tiene el lema "Calles para la vida" (Streets for Life) #Love30, para lograr ciudades más seguras, saludables, verdes y habitables.

Legislar este límite de velocidad de 30 km/h en calles urbanas, y concientizar a la comunidad local sobre el tema, contribuye a crear ciudades más seguras, saludables, verdes y habitables. Numerosas ciudades de países modelo en seguridad vial ya lo han logrado. En la Argentina, más de 30 jurisdicciones ya se han comprometido públicamente para impulsar este cambio y en algunas ciudades se ha puesto en vigencia, demostrando que nuestro país también puede avanzar.

Esta sencilla pero eficaz herramienta (si se asegura su cumplimiento mediante el control, la sanción y otras medidas complementarias como reductores de velocidad adecuados) ayudará sin duda a disminuir la brutal cifra de muertos, heridos graves y discapacitados en el tránsito que enluta a la Argentina desde hace décadas.

A ello habrá que unir los no menos necesarios controles y sanciones imprescindibles sobre el alcohol y drogas al volante, la velocidad, el uso de cascos en los vehículos de dos ruedas, y de cinturones de seguridad y sistemas de retención infantil en los demás, para poder lograr en nuestra patria la reducción de por lo menos el 50 % de las víctimas fatales, a lo que se comprometió el país frente al mundo, en este decenio.

Luchemos por la Vida junto a Madres del Dolor, se han comprometido a la acción por este importante objetivo y quieren invitar a todas las ciudades del país para que sean parte de las ciudades pioneras y modelo de seguridad vial en la reducción de la velocidad en Argentina, y ejemplo para el mundo en la defensa de la Vida. (Télam)