En diálogo con la prensa, el especialista en medicina deportiva, Gustavo Villar, reveló haber utilizado un tratamiento altamente efectivo contra el coronavirus, para curarse tanto él como sus padres. Ahora ayuda a sus pacientes en la Fundación Respirar a superar la infección y pide que se pueda utilizar en centros de salud o en domicilios para aliviar a pacientes.

El método es nada más y nada menos que realizarse nebulizaciones con ibuprofeno inhalatorio. “La misma noche que me di cuenta de que estaba contagiado, me hice cuatro nebulizaciones con ibuprofeno y mi saturación subió a 96. Justamente, a la noche es cuando el cortisol plasmático baja y los pacientes empeoran. El resto de los días saturé entre 94 y 95, me nebulicé durante 6 días y me recuperé”, explicó el médico.

Tras comprobar varias veces más el éxito del fármaco, ya que nebulizó “a pacientes de 92 años con neumonía por COVID-19 y hoy están bien”, Villar dio inmediato aviso a que las autoridades sanitarias aprueben el tratamiento.

Sin embargo, aclaró que “no es una cura pero es una herramienta para aplicar de manera masiva, barata, de fácil traslado y sin necesidad de refrigeración”.

“La misma noche que me di cuenta de que estaba contagiado, me hice cuatro nebulizaciones con ibuprofeno y mi saturación subió a 96”

“El mejor momento para aplicarlo es al inicio de la enfermedad, apenas das positivo. También puede hacerse de manera preventiva en personas con factores de riesgo, y se realiza con una baja cantidad de nebulizaciones”, detalló.

También destacó que recientemente le dio el alta a un matrimonio mayor que se contagió de Covid-19 10 días antes, con el agravante de que “el hombre tiene 72 años, es diabético tipo II y padece de enfisema”.

Con “un cuadro de neumonía bilateral, tenía la saturación en 86 y la ambulancia no llegaba por el colapso del sistema. A los dos los saqué adelante con las inhalaciones de ibuprofeno nebulizable. Ahora solo tienen que hacerse los controles, pero ya están perfectamente recuperados”.

Aunque Villar tenía prioridad para vacunarse por ser personal de salud, no quiso hacerlo argumentando: “Tengo una alternativa válida para tratarme, cuya eficacia quedó demostrada cuando me contagié. Esa vacuna tiene que ir al brazo de un anciano, no al mío”.

“También puede hacerse de manera preventiva en personas con factores de riesgo, y se realiza con una baja cantidad de nebulizaciones”

A pesar de ser un tratamiento gratuito, que brinda la Fundación Respirar, no le permiten aplicárselo a personas que se encuentran en estado crítico. “Un colega de 59 años fue inoculado con dos dosis de Sputnik, está intubado hace 15 días en un hospital de la Ciudad de Buenos Aires y no nos dejan entrar a nebulizarlo”, denunció.

“La gente se muere en los hospitales. Los muertos no tienen dosis tóxicas: si están preocupados por lo mal que les puede hacer un fármaco, primero deberían ocuparse de que el paciente no se muera”, manifestó.

En entrevista radial, consideró “necesario que se autorice en todo el país el uso compasivo ampliado del ibuprofeno inhalado” argumentando que “si se viene utilizando hace un año y tenemos una población expuesta al fármaco no hay que dudar que es una medicación segura”.

“Yo soy una pequeña muestras de una cantidad de médicos que es bastante importante a lo largo del país que están adscribiendo a esta medicación hace un año. En provincias como Jujuy han firmado el uso compasivo ampliado de la medicación y ya llevamos lo largo del país más de 10 mil tratamientos aplicados”, concluyó diciendo