La municipalidad de Luján informó hoy que la gran cantidad de algas y plantas acuáticas que aparecieron en el Río Luján no presentan toxicidad aunque disminuyen la presencia de oxígeno en el agua, lo que provocó la mortandad de una gran cantidad de peces.

La Dirección de Gestión Ambiental, dependiente de la Subsecretaría de Producción y Desarrollo Sustentable del municipio informó sobre la situación tras una recorrida que hicieron especialista por el Río.

El municipio precisó que la situación fue alertada por una vecina de la localidad de Jáuregui por lo que de inmediato se inició una comunicación con el Instituto de Ecología y Desarrollo Sustentable (INEDES), la Dirección Nacional de Gestión del Agua y Ecosistemas Acuáticos, dependiente del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y con una investigadora del Conicet.

Según se detalló, se realizó un recorrido por la zona afectada para determinar la extensión de la problemática y se tomaron mediciones in situ de oxígeno disuelto, pH y conductividad en diferentes puntos.

“En virtud del intercambio de documentación, opiniones y recorridos, los especialistas coinciden en que no se está en presencia de cianobacterias, por lo que no se puede considerar que hubiera toxicidad en el río debido a este microorganismo”, se consignó en el comunicado.

Además, agregó que “se está en presencia de una fuerte proliferación de algas y plantas acuáticas debido a las continuas altas temperaturas y bajo caudal del río”.

El municipio puntualizó que “se observa un proceso de enriquecimiento excesivo de nutrientes, el cual es potenciado por actividades antrópicas, lo que propició una floración de algas bajo superficie y de plantas en la superficie, estas últimas que impiden que la luz penetre a través del ecosistema acuático”.

Como consecuencia de ello “se hace imposible la fotosíntesis, productora de oxígeno libre, a la vez que aumenta la actividad metabólica consumidora de oxígeno (respiración aeróbica) de los descomponedores” se precisó.

“De esta manera, se agota pronto el oxígeno y el ambiente se vuelve anóxico. La radical alteración del ambiente que suponen estos cambios hace inviable la existencia de varias especies de peces que forman parte del ecosistema”, graficó.

Además, “esto queda comprobado por los valores obtenidos de oxígeno disuelto, que fueron normales hasta unos 30 cm de profundidad, pero incompatibles con la vida por debajo de los 70 cm, aproximadamente”, explicó.

El municipio aclaró que si bien se esperan análisis complementarios, se recomienda no nadar en las aguas de río.






(Télam)