A través de un artículo publicado en la revista The Lancet, seis expertos sostienen que el Covid-19 se transmite a través del aire y que la mayoría de los contagios son provocados por asintomáticos.

Uno de ellos, referente científico español, docente de Química de la Universidad de Colorados (Estados Unidos) y experto en transmisiones por aerosol, repasó algunos conceptos clave para mejorar los cuidados en esta segunda ola de contagios que enfrenta el país.

José Luis Jiménez junto a 238 científicos, pidió a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que reconociera el papel preponderante que juegan los “aerosoles respiratorios” en la pandemia.

Este término se refiere a una especie de humo invisible que sale de las personas con Covid-19, y que “puede contener el virus con capacidad de infectar”, “son partículas muy pequeñas, invisibles, que se quedan flotando en el aire”.

“Respiras los aerosoles cuando estás muy cerca, sobre todo sin mascarilla (barbijo), o cuando compartes el aire en una habitación cerrada, porque el espacio cerrado atrapa el aire que esa persona está exhalando. Son dos situaciones muy comunes y frecuentes”, detalló.

Jiménez reconoció el papel preponderante que juegan los “aerosoles respiratorios” en la pandemia

En diálogo con la prensa nacional, reveló que para disminuir el contagio, “el primer punto es entender que todas las personas están exhalando este humo invisible y que nosotros tenemos que tratar de no respirarlo”.

Entre las medidas recomendadas mencionó “hacer todo lo que se pueda al aire libre, con distancia y con mascarillas. Las clases, las reuniones de trabajo, las familiares, todo debería hacerse en esas condiciones”.

“La mascarilla tiene que estar bien pegada a nuestra cara, sobre todo alrededor de la nariz. Si todo el aire que respiramos pasa por la mascarilla, el virus puede quedar ‘pegado’ a esa tela, mientras que si la llevamos con huecos no cumple bien el rol”, aclaró.

Tanto Jiménez como sus colegas, sostienen además que los contagios dados por personas presintomáticas o asintomáticas que no estornudan, “representan al menos un tercio, y quizás hasta el 59%, de toda la transmisión a nivel mundial y es una forma clave del SARS-CoV-2 se ha extendido por todo el mundo”.

El peligro recae en que no estornudan ni tosen, por lo cual no generan gotas grandes y sin embargo continúan produciendo aerosoles infecciosos que propagan el virus