La delegación local del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) de la ciudad de San Luis y el centro cultural Casa Azul fueron atacados con pintadas y la quema de banderas del orgullo trans, lo que revela su odio hacia ese colectivo.

Los ataques, firmados por la autodenominada “brigada mata progres”, se registran por tercera vez en 2021, y los y las referentes de agrupaciones de activistas disidentes destacaron que el hecho se produjo el mismo día en que en la Cámara de Diputados se trataba la ley de cupo laboral travesti-trans, que ayer obtuvo media sanción.

La delegación del Inadi San Luis emitió un comunicado en conjunto con la Mesa de Articulación LGBTIQ+, que nuclea a más organizaciones por la diversidad de la provincia como Attta, Mujeres Trans Autoconvocadas y Ammar en el que manifestaron su repudio a “los actos de violencia motivados por el odio hacia nuestra comunidad”.

“Estos hechos constituyen una incitación a la violencia contra una población históricamente vulnerada y no es casual que hayan ocurrido en un contexto tan particular como lo es el mes del orgullo LGBTIQ+ y, especialmente, el día que se debate en el Congreso de la Nación una ampliación de derechos para la población travesti-trans”, apuntaron y agregaron que junto a la Secretaría de la Mujer, Diversidad e Igualdad pusieron a disposición de Casa Azul las herramientas legales “para que estas situaciones no vuelvan a repetirse".

Ese centro cultural, ubicado en la zona céntrica de la capital provincial, es la tercera vez que recibe ataques en su fachada con consignas transfóbicas y advertencias de ataques a la vida de sus integrantes que ayer, además, incluyó la leyenda “ojo por ojo”.

Desde Puntaneidades Disidentes se afirmó que se trata de “un claro despliegue de intolerancia y violencia" hacia sus identidades y "los espacios que nos aglutinan y representan”.

“Estos ataques no deberían seguir ocurriendo y las autoridades provinciales y municipales deben comenzar una investigación que dé con los responsables y que éstos paguen con el peso de la ley porque no tienen lugar en una sociedad democrática”, reclamaron.

La Corriente Nacional Lohana Berkins, fue más allá al advertir que los ataques no son “hechos aislados”, sino un “plan sistemático” del “fascismo que permanentemente busca destruir todo aquello que no se amolda a sus estándares de conservadurismo recalcitrante” y lo relacionaron con la bomba puesta en el local de La Cámpora en Bahía Blanca.

“Sabemos que no existe diálogo posible con el fascismo”, dijeron y agregaron que por ello exigen “el accionar inmediato y efectivo de la Justicia en este caso ya que el silencio ante estas situaciones es y será cómplice”.

“Hoy estamos un paso más cerca de conseguir aquello por lo que Diana Sacayán y Lohana Berkins han batallado incansablemente, y este hecho genera profundo dolor en los grupos odiantes, pero bien sabemos que el vuelo de las mariposas es imparable”.

En el trascurso del año, además fue atacada la sede de la Asociación de Docentes Universitarios (ADU) con textos de odio, los bancos de la diversidad de Plaza Pringles, donde además se destruyó una placa instalada en memoria de Azul Montoro, la joven trans asesinada en 2017 en la provincia de Córdoba y la sede el Partido Comunista y sus murales callejeros, sobre los que se pintaron cruces esvásticas y mensajes violentos.

(Télam)