La delegación argentina, con 17 personas, fue la más numerosa en el segundo Encuentro Latinoamericano de la Sociedad Civil y Personas en Situación de Calle que se realiza en Chile entre el 19 y el 22 de junio.

El encuentro regional cuenta con 60 asistentes, y casi el 30% son argentinos pertenecientes a cinco organizaciones sociales (Proyecto 7, No seas Pavote, Red Puentes, No tan distintes y trabajadores excluidos).

Para Jorge Villalba, de No seas Pavote y que viviera en situación de calle, dijo que participar del encuentro "es como tocar el cielo con las manos, nunca pensé que iba a llegar tan alto en tan poco tiempo".

"Tuve dos años en situación de calle, para mí es un compromiso levantar la bandera de la calle y de los compañeros que todavía no han podido salir de la situación. La verdad que es un compromiso y un orgullo hacerlo por mí y por ellos", concluyó en diálogo con Télam.

Ernesto Ferreyra, de Proyecto 7, quien también vivió la dura experiencia de situación de calle y viajó a Chile gracias a una colecta que hizo la organización, dijo que "Proyecto 7 me ayudó y ahora estoy trabajando con ellos. Todos mis compañeros que trabajan en el centro pasamos por esa situación, entonces al ver a una persona en situación de calle a uno le nace brindarle ayuda, porque estuvimos en ese lugar. No podés olvidarte que también necesitaste ayuda, y eso es lo más lindo".

Sobre el encuentro, Ferreyra dijo que los más importante es "contar con experiencias de Latinoamérica y escuchar sobre otras realidades. Eso ayuda también a seguir fuerte, porque uno escucha cosas que pasan en Uruguay, Ecuador, Colombia, Chile y Brasil, que ayudan a salir de esa situación".

Al encuentro también asistió Cristian Emanuel Garros, un hombre trans que hizo su proceso de conversión y revinculación familiar asistido por Proyecto 7, quien aseguró que la pasó mal.

"Trato de ocuparme de toda la gente que está en situación de calle, pero más me interesa el ocuparme del colectivo LGBT", aseveró.

"Yo llegué a la calle por discriminación de mi familia, y Proyecto 7 me recibió después de estar cuatro meses en la calle dando vueltas, durmiendo en estaciones, sufriendo robos, sufriendo intentos de abuso, porque me quisieron abusar y no lo permití. Después de eso me recibió Proyecto 7 que me cobijó y me brindó todo lo que tenían a su alcance para que yo esté mejor". (Télam)