Sobre la ruta 62, de ripio como todas las que llegan hasta ahí, hay un cartel de madera con letras blancas y algunos matices amarillos que señala el cruce que conduce a "la reserva aborigen Aldea Epulef".

Hay que transitar otros 11 kilómetros de ripio -escasamente mantenidos- hacia el noreste, siguiendo la ruta "A 12" para llegar a Aldea Epulef donde residen unos 300 pobladores.

Hay una subcomisaría, un juzgado de paz, la escuela 129 y el puesto de salud.

Desde ese efector sanitario, ubicado en un humilde edificio, partieron los censados para la aplicación de la vacuna contra la Covid-19.

"Fueron tres viajes hasta Colán Conhué para completar la lista de vacunados y la gente iba contenta", cuenta el presidente de la junta vecinal, Alejandro González, en diálogo con Télam.

El jefe comunal se lamenta porque, dice, "mucho no pudimos aportar, más que el vehículo, pero el trabajo fue en su mayoría del encargado del puesto sanitario".

Aldea Epulef lleva el nombre en homenaje al cacique Mariano Epulef que llegó desde la zona de Neuquén en 1919, años después de que las tropas del ejército ejecutaran lo que denominaron Campaña del Desierto.

"Dicen que antes no se llamaba así y que Mariano Epulef le había puesto 'El paraíso". Acá se quedó y luego de unos años fue a caballo hasta Buenos Aires a pedirle al Gobierno nacional que le concedan tierras en propiedad comunitaria y lo logró: le dieron 28 leguas que están hasta hoy", explica González. (Télam)