Un documento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destacó hoy que la producción de alimentos y la salud deben ocupar un lugar prioritario en las necesidades de financiamiento e inversión durante la recuperación y transformación de América latina luego de la pandemia de coronavirus.

El nuevo informe sobre el panorama de la agricultura y el desarrollo rural en América latina y el Caribe detalló que el periodo final de la crisis sanitaria, económica y social -provocada por la pandemia- representa una oportunidad para transformar el modelo de desarrollo regional y para construir “sistemas agroalimentarios resilientes ante futuros riesgos”.

El sector agroalimentario fue más resiliente a los desafíos sanitarios, logísticos y financieros que planteó la pandemia que otros sectores económicos, dado que las exportaciones agroalimentarias regionales aumentaron un 2,7% en 2020 con respecto a 2019, mientras las totales, a nivel internacional, cayeron 9,1%.

El documento aseveró que durante la fase posterior a la pandemia, una asignatura prioritaria es acelerar la digitalización de la agricultura.

“La agricultura digital puede hacer una contribución sustantiva a la transformación y al fortalecimiento de los sistemas agroalimentarios en su evolución hacia la sostenibilidad y la inclusión social”, afirmó el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, Manuel Otero.

El informe señaló que la digitalización de la agricultura en América latina y el Caribe todavía es “incipiente”, pero que “comienza a acelerarse y va a ser inevitable”.

Sin embargo, su aprovechamiento todavía es bajo y desigual debido a barreras como los servicios de conectividad, que alcanzan al 71% de la población urbana, mientras que en las zonas rurales el porcentaje baja al 36,8%.

Para conseguir la transformación de los sistemas agroalimentarios, el estudio destacó la necesidad de invertir en buenas prácticas de manejo sostenible, la promoción del cooperativismo y el aprovechamiento de las oportunidades que tiene la región para agregar valor a lo biológico y generar nuevas oportunidades socioeconómicas en los territorios rurales. (Télam)