El Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos informó hoy que la ola de calor que azota a la costa oeste de ese país, comenzará a disiparse y dará paso a lluvias torrenciales, aunque advirtió sobre condiciones climáticas peligrosas, propicias para la formación de más incendios.

California y otros estados vecinos sufrieron una semana de temperaturas de más de 40 grados que provocaron incendios e interrupciones diarias del servicio eléctrico, debido a la gran demanda que colocó al sistema al borde del colapso, reportó la agencia de noticias AFP

Mientras se espera que hoy y mañana continúen las altas temperaturas en varias regiones, un huracán, proveniente de la costa pacífica de México, podría generar lluvias en algunas zonas de Arizona y California.

Sin embargo, según el Servicio Nacional de Meteorología, la mejora del clima con la llegada de un frente frío desde Canadá, "puede traer sus propios peligros".

"Este frente frío fomentará vientos racheados en todo el norte de la Gran Cuenca y el norte de las Altas Planicies pero, combinado con una humedad relativamente baja, estas condiciones podrían ser potencialmente propicias para desatar nuevos incendios y propagar los ya existentes de forma incontrolable", advirtió el NWS (National Weather Service, por sus siglas en inglés).

El Centro de Predicción de Tormentas ( SPC ) emitió una alerta de "área extremadamente crítica para el fuego en la región centro-norte de Montana, donde los vientos pueden alcanzar los 95 kilómetros por hora".

Varios incendios forestales avanzan en el oeste de Estados Unidos, dos de los cuales comenzaron el fin de semana.

El incendio Mill, en el norte de California, causó la muerte de dos personas y destruyó más de 100 propiedades al devorar 1.600 hectáreas del condado Siskiyou.

Al sureste de Los Ángeles, el incendio Fairview, que comenzó el lunes y aún no se ha controlado, ya consumió más de 2.000 hectáreas y dejó dos muertos, dijeron las autoridades al diario Los Ángeles Times.

Según Brandi Swan, vocera de la comisaría del Condado de Riverside: "Más de 10.000 residentes recibieron órdenes de evacuación. A pesar de que decenas de oficiales fueron enviados a comunicar puerta a puerta sobre el avance del fuego, no todos los vecinos obedecen las advertencias".

"El fuego se mueve tan rápido, y es por eso que tratamos y definimos un área de evacuación tan grande, porque el cambio de dirección de los vientos y el clima es impredecible", agregó.

Por otro lado, científicos advierten que el calentamiento global está alterando los patrones climáticos, volviéndolos más extremos.

A esto se suma la sequía que, por más de dos décadas, dejó al oeste de Estados Unidos reseco y vulnerable ante las llamas que avanzan rápidamente. (Télam)