A un año del fallecimiento por coronavirus del referente social Agustín Navarro, los vecinos del Barrio Padre Mugica de Retiro destacaron su esfuerzo en favor de la comunidad y reiteraron que en el lugar "siguen faltando los recursos esenciales, entre ellos el agua potable".

Agustín tenía 57 años, vivía en el Barrio Padre Mugica desde los 18, era oriundo de Bolivia y vino a Buenos Aires en búsqueda de trabajo, donde tuvo seis hijos con Rita, su pareja, uno de ellos fallecido tempranamente debido a un incidente, según contó a Télam su hija Verónica.

Desde 2018, en su vivienda funcionaba el merendero de "Otti", que bautizó con el apodo de su hijo más chico, Octavio, y que pudo sostener a partir de su militancia en el Movimiento Barrios de Pie.

Verónica Navarro, la hija de 25 años, dijo a Télam: "Mi viejo era delegado de la manzana 24 del barrio y participó de la mesa de urbanización, él quería viviendas dignas para cada vecino del barrio, que no tenían conexiones de luz, ni agua y las cloacas se tapaban".

Sus allegados lo describen "como un trabajador comunitario esencial" y "como un hombre muy activo, solidario, reconocido por la lucha en el Polo Educativo Mugica y que participaba de la mesa de Urbanización, la cual desde hace años le demanda al gobierno por el agua que no llega al barrio", según se informó en un comunicado difundido por las organizaciones sociales.

Verónica señaló además que el barrio continúa sin agua y que deben ir a buscarla con baldes a un camión hidrante de Aysa que se ubica en las cercanías.

"El día que falleció mi papá vinieron todos los vecinos a prenderle velas, y me dijeron que él siempre estuvo para el barrio y que no decaigamos", agregó la joven y a la vez denunció que su padre no recibió la atención médica necesaria a tiempo y que hubo "varios casos de vecinos que se aislaron y no tuvieron atención médica al no entrar las ambulancias al barrio sin un patrullero".

Además, mencionó que, desde que inició la pandemia, "faltan insumos de limpieza y desinfección" y que en el barrio "hay mucha gente en situación de calle y consumo problemático", con la cual su padre solía colaborar.

Por último, dijo que ella y sus hermanos "mantienen el merendero" al que van alrededor de 30 chicos y familias. "Mi viejo no hizo el esfuerzo en vano y lo tenemos que mantener en pie", destacó la joven, que tiene el propósito de postularse también como delegada barrial.

Por su parte, Miriam Suarez, compañera de Agustín en la organización Barrios de Pie y vecina, que lleva adelante otro comedor, dijo a Télam que a él "le molestaba la injusticia en el barrio" y que "repartía comida a la gente en situación de calle".

También, denunció que "el Gobierno de la Ciudad no se hace cargo" y que les "han disminuido la cantidad de raciones a los comedores, a pesar de los reclamos".

Además, dijo que "no tenemos la vacuna para las cocineras, las promotoras de salud, género y educación, que ayudamos a los vecinos".

(Télam)