Mujeres con discapacidad que son activistas por sus derechos sexuales y reproductivos, consideraron que cuando se habla de aborto y discapacidad "se caen todas las estructuras morales en contra de este derecho".

“Yo no quiero gestar, tengo pensado ligarme las trompas y a mí nadie me cuestiona eso. Nadie me dice ‘ay, pero mirá si después querés tener un hijo!’ Lo toman como ‘ah, claro, es lo que tenés que hacer’. En cambio si mis amigas sin discapacidad quieren hacer lo mismo les dicen ‘¡ay, pero después te vas a arrepentir!’”, dijo a Télam la activista y cineasta cordobesa Rosario Perazolo (23).

Ella es una de las protagonistas de la campaña DeSeAr, centrada en los derechos sexuales y reproductivos de Fusa Asociación Civil y la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI).

"Cuando hablamos del aborto y la discapacidad se caen todas las estructuras morales en contra de este derecho. Hoy en día una persona con discapacidad va a abortar a un hospital público y le realizan el aborto, aunque algunos digan que está bien y otros que no”, aseguró Perazolo.

“Entonces, el conflicto no es el aborto con el aborto en sí mismo sino por dejar de elegir quién puede gestar y quién no, quién debería y quién no, a quien le das la ‘condena’ de gestar y a quién elegís no dársela”, agregó.

A su turno, Emiliana Bello (41) que tiene baja visión destacó el artículo 9 del proyecto oficial para legalizar el aborto que comenzó a tratarse esta semana en comisiones en la Cámara baja.

El articulado dice que “las personas que actúan como sistema de apoyo no representan ni sustituyen a la persona con discapacidad en el ejercicio de sus derechos y, por tanto, es necesario que el diseño del sistema de apoyo incorpore salvaguardas adecuadas para que no existan abusos y las decisiones sean tomadas por la titular del derecho”, analizó. (Télam)