Un vecino del country Carmel de Pilar, donde en octubre del 2002 asesinaron a María Marta García Belsunce, criticó la investigación del primer fiscal del caso, Diego Molina Pico, al asegurar que tenía "una vocación por rehuir de todo lo que involucrara a Nicolás Pachelo" y que fue "el principal encubridor", y afirmó que al ahora imputado "los vecinos le tenían pánico".

Se trata de Alejandro Aráoz Castex, quien vivió en el Carmel entre 1991 y el 2003 y conformaba la Comisión de Seguridad del barrio cuando ocurrió el crimen de María Marta, el 27 de octubre del 2002.

En su declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal 4 (TOC) de San Isidro, el testigo criticó duramente la pesquisa llevada adelante por Molina Pico, de quien dijo que tuvo "premeditación" para evitar investigar a Pachelo y al que acusó de no haber querido tomarle declaración testimonial a los tres menores de edad que se cruzaron con el vecino imputado momentos antes del crimen de María Marta.

"El impacto del relato de los hijos de estos vecinos creí que era para que lo supiera Molina Pico. Lo llamé un sábado, primero nos dijo que no, le dijimos que era una circunstancia importante para que supiera, que la fiscalía no podía dejar de saber ese dato. A regañadientes aceptó y nos citó en el departamento dónde vivía. Le relatamos con precisión y nos llamó la atención que lo tomó como una mala noticia", dijo el testigo.

Aráoz Castex agregó que Molina Pico les respondió: "No veo que esto sea tan trascendente y no sé si los voy a llamar a declarar porque son menores de edad”.

"Pachelo fue la persona que estuvo más cerca del lugar del asesinato y del momento del hecho", agregó el testigo, quien también brindó detalles sobre el supuesto robo del cofre en la casa de María Marta con una chequera, cuya denuncia "el fiscal no quiso incluir en el expediente".

"Ahí confirmé una vez mas que había una vocación por rehuir todo lo que involucrara a Nicolás Pachelo", dijo el hombre, actualmente abogado, quien explicó que durante esa época en el barrio existieron "robos, amenazas y extorsión" que apuntaban a Pachelo.

"La constancia más efectiva de que Pachelo y los vigiladores cometían los robos fue cuando se llevaron tres bolsas de palos de golf y que luego fueron encontrados en el drive de Costanera Norte", afirmó Aráoz Castex, tras lo cual agregó: “Todos estábamos atemorizados”.

En un tramo de su declaración, el testigo insistió en que mantuvo "una fuerte discusión a los gritos con Molina Pico porque no quiso sumar a la causa información que se recopiló sobre Pachelo".

"Puedo entender el error inicial de Molina Pico, pero todos los demás son actos premeditados para evitar investigar lo que no quería. No tiene perdón de Dios. Fue una investigación inconducente, guiada por una persona dispuesta a entorpecerla y encubrirla. Y lo logró, pasaron 20 años y lo logró", sentenció.

Finalmente, Aráoz Castex apuntó contra Pachelo, al asegurar que "los vecinos le tenían pánico, y después del crimen, era redoblado ese pánico. No se sabía que podía hacerle a los socios". (Télam)