Un testigo de identidad reservada complicó hoy la situación de los dos imputados por el doble crimen de un policía y un barrendero durante un asalto en un colectivo en el barrio porteño de Barracas en octubre de 2020, al asegurar en el juicio oral que escuchó cuando uno de los acusados le decía al otro "vamos a 'poner' a un bondi" y que, luego, uno de ellos le admitió que habían matado a un policía.

La declaración fue realizada esta mañana ante el Tribunal Oral en lo Criminal 7 porteño durante el juicio oral que se le sigue a Diego Gastón Guida (41) y a Cristian Ramón Vivas (43) por los homicidios del policía Esteban Nicolás Lagos (28) y del barrendero Juan Roberto Bonifacio (34).

Si bien parte de la audiencia de hoy fue realizada a puertas cerradas porque se trataba de testigos de identidad reservada, fuentes judiciales reconstruyeron luego ante Télam el testimonio de uno de ellos, cuya declaración complicó a ambos imputados.

De acuerdo con las fuentes, el testigo le dijo a los jueces que el 19 de octubre del 2020 se hallaba junto a Vivas cuando llegó Guida y le pidió que lo acompañe a "poner a un bondi", lo que en la jerga significa ir a asaltar un colectivo, y le mostró un arma de fuego.

Según este testigo, luego se volvió a encontrar con Vivas y éste le admitió que su amigo había "matado a un poli".

Tras la audiencia de hoy, Graciela, la esposa del barrendero asesinado, pidió "Justicia" y aseguró que su marido "era un buen padre, salía a trabajar y volvía".

"Yo sé que no me lo van a devolver, pero ellos (por los acusados) tienen que pagar con la cárcel, porque si salen, arruinan otra familia", dijo la mujer, quien agregó que siente "un dolor muy grande".

El crimen del policía Lagos y del barrendero Bonifacio ocurrió el lunes 19 de octubre de 2020, a eso de las 23.40, a bordo del interno 4845 de la línea 100, ramal 1, que circulaba por la calle Vieytes, entre Quinquela Martín y Suárez, cuando dos ladrones subieron armados y con intenciones de robo.

Según lo que pudieron reconstruir los investigadores en base al relato del chofer y de los pasajeros, cuando abordaron el colectivo, uno de los ladrones pasó saludando hacia el fondo y el otro se quedó en la parte delantera, extrajo un arma y anunció que se trataba de un asalto.

"¡Bueno, están todos regalados!", fue la frase que ese delincuente gritó al iniciar el robo, tras lo cual tomó como "escudo humano" a un joven de 29 años que viajaba en el primer asiento detrás del chofer.

Al ver la situación, Lagos, quien viajaba entre el pasaje uniformado y con su chaleco antibalas colocado, se levantó de su asiento para dar la voz de alto, pero de inmediato comenzaron los disparos.

La autopsia determinó que el policía recibió cuatro tiros de frente: uno en el cuello, otro en el pecho, un tercero en un brazo y el restante en una pierna.

En el caso del recolector de residuos Bonifacio, fue alcanzado por un único disparo que ingresó por la espalda, ya que viajaba en un asiento que miraba hacia la luneta trasera del colectivo.

Otros dos pasajeros, de 30 y 34 años, resultaron baleados, uno en una pierna y el otro en un pie, con heridas que no revistieron gravedad.

Los dos delincuentes resultaron ilesos y escaparon de la unidad luego de pedirle al chofer que abriera la puerta y de robar la pistola 9 milímetros reglamentaria al policía baleado.

Tras ser detenido, se estableció que Guida tenía antecedentes por robos y que había sido excarcelado 20 días antes por una Cámara que solo le fijó una fianza de 10.000 pesos y lo encomendó a "someterse al cuidado" de su mamá y una vecina.

La causa fue investigada por el fiscal Martín López Perrando y el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 36. (Télam)