Un perito policial declaró hoy en el juicio por jurados que se le sigue al hijo de una exjueza por el femicidio de su novia, Julieta Riera, cometido el 30 de abril de 2020 en la capital entrerriana, y aseguró que "no es verificable" y tiene una "imposibilidad absoluta" la hipótesis que acusado dio sobre cómo murió la víctima al caer desde un balcón.

Se trata de Carlos Berón, jefe de escopometría de la Policía de Entre Ríos, quien se encargó de observar, medir y analizar la caída de la joven, que fue golpeada y arrojada desde el octavo piso de un edificio en el centro de Paraná.

En la cuarta audiencia del juicio a Jorge Julián Christe (31), quien está acusado del "homicidio triplemente agravado por el vínculo, alevosía y mediando violencia de género" de Riera, Berón declaró durante más de cuatro horas.

Según este testigo, la joven "cayó a plomo, fue direccionada solo por la gravedad y no tuvo un impulso", y que "no intentó ni pudo agarrarse a algo en el camino de la caída".

El especialista explicó que Christe "no puede explicar la caída, trata de decir cómo cae, y dice que la ve de frente a él sobre el costado del balcón, después dijo que no estaba tan al costado", por lo que eso "se contrapone con los datos, indicios y análisis recopilados", y esa teoría es "de imposibilidad absoluta".

Por otro lado, precisó que la joven "no se llevó la suciedad que claramente había en la baranda" y que "al apoyarse uno ya dejaba marca"; por lo que la víctima "no estaba sentada ni caminando encima"; y que además la baranda estaba "por encima del centro de gravedad de Julieta", por lo que también "le dio equilibrio y estabilidad a su cuerpo".

Ante el juez técnico Elvio Garzón y los 12 jurados populares, Berón presentó los anteojos de Julieta, hallados dentro del departamento y destacó que tienen la patilla derecha doblada y "una mancha de sangre" sobre el ocular derecho.

Por su parte, Gustavo Martínez, bioquímico forense y director del Servicio de Genética Forense provincial, también declaró hoy y detalló que en las uñas de ambas manos de la víctima halló ADN de Christe, y también en los anteojos de la víctima.

En tanto, Horacio Blasón, quien era entonces jefe de Homicidios de la Policía, recordó que, tras el hecho, lo vio a Christe "tranquilo y sentado", lo que le llamó la atención ya que "normalmente los familiares están en situación de crisis o llorando".

Blasón precisó que al trasladarlo a su División, el acusado "pidió fumar, se paraba en la sala de estar y preguntaba si (Riera) estaba muerta, si conocía a alguien que se haya salvado de una caída así", pero al saber que murió "se sentó y quedó quieto sin preguntar más nada".

Además, señaló que el departamento donde convivían, no donde ocurrió el hecho, estaba "muy descuidado, todo revuelto, con muchas cosas rotas y muchas manchas de sangre en las paredes".

En ese sentido, el comisario Norberto De la Valle destacó que vio "un televisor, celulares y tres notebooks rotos y en mal estado y muchas manchas de sangre en paredes, pisos, objetos, prendas de vestir y almohadas"; y que Christe desconectó los datos de su celular pasadas las 23.30 y lo reconectó "entre las 2.30 y 2.40".

El femicidio de Riera (24) ocurrió el 30 de abril de 2020, cuando la joven cayó del balcón del departamento 5 del octavo piso del edificio de la calle San Martín 918, entre las 2.20 y 2.50.

La joven, que estudiaba para terminar el secundario y tenía un hijo menor de edad, presentaba más de 31 lesiones, hematomas, hemorragias y excoriaciones en el rostro, cuello, brazos y piernas, según determinaron los médicos forenses, lesiones que, "principalmente en la zona del cuello, fueron anteriores a la caída".

La pareja convivía desde hacía un año y medio y "más de 10 personas" entre familiares y amigos de la chica "sabían que la relación estaba caracterizada por la violencia de género", dijo el fiscal a Télam.

Mientras que Christe está con prisión preventiva desde mayo del 2020, aunque cuatro meses después, la vocal de Juicios y Apelaciones Carolina Castagno le otorgó arresto domiciliario, que cumple en un departamento en calle San Martín al 300, bajo la custodia de su madre. (Télam)