WhatsApp pasó a ser una parte significativa de la identidad digital actual. Cuando alguien chatea con un contacto por la aplicación, la suposición es que detrás de ese diálogo están la persona real: hay una confianza implícita que reduce la desconfianza y baja las barreras de suspicacia.

Los delincuentes, por ese motivo, están en busca de cuentas de WhatsApp: el objetivo es enmascararse, aprovechar la confianza en el diálogo, hacerse pasar por la otra persona (chateando todos nos parecemos) y obtener algo a cambio.

"El objetivo es enmascararse, aprovechar la confianza en el diálogo, hacerse pasar por la otra persona y obtener algo a cambio"

La más reciente estafa que usa este mensajero como vehículo va en ese sentido: se trata de un llamado telefónico que supuestamente realiza el municipio al que pertenece la víctima. “Me llamaron supuestamente del Gobierno de la Ciudad, por WhatsApp. Estaba el logo del GCBA en el perfil, pero no como cuenta verificada. ¿Señor Flavio C.? Usted tiene la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19, ¿no? Lo estamos empadronando para la segunda. Le va a llegar un código para activar la operación. Por favor pasémelo así avanzamos”, cuenta el protagonista. Con este diálogo, lograron engañarlo.

¿Cómo? En rigor, lo que le llegó por SMS era el código para habilitar e iniciar su perfil de WhatsApp en otro teléfono. Hay que tener en cuenta que para activar una cuenta de WhatsApp en otro dispositivo no es necesario que sea en un celular cuyo chip tiene el mismo número. Incluso se puede habilitar en un teléfono sin línea y solo Wi-Fi. Pero si alguien quisiera tener ese WhatsApp en otro celular, podría hacerlo siempre y cuando tenga el código de verificación que se envió por mensaje SMS al número de teléfono original. En caso de no contar con segundo factor de autenticación (se encuentra en Cuenta>Verificación en dos pasos), es el único dato que se necesita para activar la aplicación en otra línea.

"Lo que le llegó por SMS era el código para habilitar e iniciar su perfil de WhatsApp en otro teléfono"

Esto fue lo que hicieron los delincuentes. Mintieron con que era un código para empadronar para segunda dosis, pero en rigor era el código para activar WhatsApp; querían apoderarse de la cuenta. Flavio terminó enviando esos números. Entonces, los delincuentes empezaron a conversar con contactos recientes. Flavio -quien siempre mantuvo su línea- llamó a su hijo Luciano para contarle. Mientras, la novia -y nuera del damnificado- Ianina, quien estaba al tanto de la situación, empezó a conversar con los delincuentes.

“Quería ver si con eso los podía distraer para que no estafaran a otros”, explica. No era la única con la que hablaban los delincuentes. A todos, el falso Flavio les iba con el mismo problema: “No te puedo contar ahora, pero ni bien me desocupe te explico bien. Necesito transferir una plata y tengo las cuentas bloqueadas. ¿Me ayudás con 50 mil pesos a esta cuenta? Mandame y yo mañana te doy el efectivo”, le decían.

"Los delincuentes mintieron con que era un código para empadronar para segunda dosis, pero en rigor era el código para activar WhatsApp; querían apoderarse de la cuenta"

Según supo después, ninguno de los contactos de Flavio cayó, pero es una tendencia que crece. Este tipo de estafa a partir del engaño “de la segunda dosis” es común desde hace “hace dos o tres semanas”, explican desde la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia. En rigor, toman un dato probable de la realidad: según el monitor público de vacunación hay 21.317.004 vacunadas con una dosis, y 5.194.668, con dos.

No solo pasa con WhatsApp. Le pasó a la legisladora de Río Negro Elsa Inchassendague, a quien le robaron su Instagram y, gracias a ello y a la misma metodología, le pidieron dinero a sus seguidores. En total, lograron hacerse de 100 mil pesos