Uno de los de los abogados que asistía a Maximiliano González, el policía acusado de asesinar de un disparo en el pecho al adolescente Luciano Olivera el viernes último en la localidad balnearia de Miramar, renunció hoy a ejercer la defensa del imputado por "motivos personales".

Se trata de Lautaro Resúa, quien desde el fin de semana era uno de los defensores del oficial acusado por el crimen y en un comunicado aseguró que la decisión "no se motiva en la culpabilidad o inocencia de González".

"La renuncia obedece estrictamente a motivos personales, puestos en consideración por mí mismo, por mi grupo de trabajo y por mi entorno familiar para tomar tal decisión. La misma no se motiva en la culpabilidad o inocencia de González ni en precisiones técnicas de la causa", señaló.

El letrado pidió, por otra parte, que la investigación, en la que seguirá interviniendo la abogada Carla Medina, "transite conforme los carriles normales que las partes del proceso merecen para finalmente acreditar la realidad fáctica del suceso investigado, objetivo este que debe primar para todos aquellos que ponderamos los valores de la justicia".

"A quienes me criticaron, respeto sus opiniones y siempre las considero para ser mejor persona y profesional. Lo que sí lamento son las críticas que se sustentaron en el empleo de adjetivos calificativos", indicó Resúa, y agregó: "A quienes me amenazaron, les pongo en claro: no renuncio por ustedes. Tengo suficiente convicción y fortaleza como para que sus mensajes encubiertos en perfiles sociales falsos no pueden alterarlas".

En ese sentido, dejo en claro que "ningún familiar" de Luciano lo ha "amenazado" y aclaró que por el contrario tuvo "diálogos con un familiar de su persona y se ha desarrollado de forma normal y respetuosa".

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En el inicio de la investigación, Resúa había asegurado que al efectivo acusado de asesinar a Luciano "se le escapó el tiro" y que en ningún momento "le apuntó" con su arma reglamentaria a la víctima.

La madre de la víctima rechazó entonces rotundamente la versión de la defensa: "No existe la opción de que el arma se haya disparado sola. Y en caso de que existiera, viene todo mal desde arriba. Él lo estaba esperando con el arma en la mano. A la velocidad que venía Luciano, le dio tiempo a hacer todos los pasos que lleva disparar un arma". (Télam)