Un cocinero fue condenado hoy a prisión perpetua por el "doble femicidio vinculado" del novio y de la suegra de su expareja, a quienes asesinó a puñaladas en 2019 en la ciudad bonaerense de Pergamino, luego de haber sido denunciado en 21 oportunidades por distintos episodios de violencia de género, informaron fuentes judiciales.

La pena máxima recayó sobre José Rojas (43) por el delito de "homicidio agravado con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la que se mantiene o ha mantenido una relación".

"Estoy conforme y aliviada con el fallo porque es lo que se merecía", dijo a Télam María Soledad Ortíz, expareja del acusado, a quien ella había denunciado en 21 ocasiones por distintos episodios de "maltrato y amenazas".

Fuentes judiciales informaron que el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Pergamino coincidió con el pedido del fiscal Nélson Mastorchio que dio por probado que Rojas fue el autor de los crímenes de Pablo Caputa (37) y de su madre María Elisa Rafaelle (64).

En tanto, la defensa oficial había requerido a los jueces Guillermo Burrone, Carlos Picco y Guillermo Gerlero que declaren la "inconstitucionalidad" de la perpetua al considerar que saldría en libertad recién a los 80 años y eso sería como una "pena de muerte" más que una "resocialización", lo cual fue descartado en el fallo.

El fiscal Mastorchio sostuvo en su alegato que el doble crimen ocurrió antes del mediodía del 27 de marzo de 2019 en una casa ubicada en Maipú y Conscripto Silva de Pergamino, ciudad del norte de la provincia de Buenos Aires.

En esa ocasión, Rafaelle y Caputa, quien mantenía una relación con Ortíz, expareja del imputado, estaban adentro de la vivienda.

En ese momento, un hombre ingresó al inmueble por la fuerza y sin mediar palabra los apuñaló con un arma blanca, tras lo cual ambos murieron en el lugar a raíz de las lesiones sufridas.

Según las fuentes, efectivos de la comisaría local arribaron a los pocos minutos tras un llamado al 911 y constataron que se trataba de un doble crimen que comenzó a ser investigado por el exfiscal Guillermo Villalba que estaba a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 5 del Departamento Judicial Pergamino.

El cuerpo de Caputa fue encontrado en el garaje, al lado del auto, y el de su madre yacía a pocos metros en medio del comedor del inmueble.

Luego de recabar datos con algunos testigos, el personal policial aprehendió como sospechoso a Rojas, quien tenía lesiones en sus manos.

Los investigadores sospecharon que esas heridas fueron provocadas cuando las víctimas intentaron defenderse del ataque.

Según las fuentes, el fiscal Mastorchio valoró como una prueba contundente que Rojas cometió el ataque se llevó un par de zapatillas de la vivienda que cuatro días antes habían comprado y que luego apareció en la casa de la jefa donde trabajaba él.

Esa mujer, al enterarse que su empleado había sido detenido como sospechoso, entregó a la Policía el calzado, el cual la única manera de haberlo obtenido era el de haber ingresado a la escena del crimen.

Además, la fiscalía aseguró en su alegato que Rojas también se llevó el celular de Caputa que nunca apareció y con el que después comenzó a enviar mensajes para hacerse pasar por la víctima fatal.

Horas después de haber cometido el doble crimen, el imputado también escribió desde un perfil falso de Facebook y con una foto de su expareja lo siguiente: "Esta chica llamada María Soledad Ortiz anda diciendo que sale conmigo. Tengan mucho cuidado muchachos. Es una mala persona, mala madre, le gusta salir con cualquiera. Al marido lo hizo echar de la casa y le niega ver sus hijos siendo el un buen padre, trabajador y que nunca le hizo faltar nada".

En los comentarios de la publicación hubo decenas de mensajes de repudio y de pedido de "Justicia" por Caputa y su madre.

La principal hipótesis siempre fue que el ataque sucedió en el marco de violencia de género ya que la exesposa lo había denunciado en reiteradas oportunidades.

"En total fueron 21 denuncias, todas por amenazas y maltrato psicológico más que nada", precisó María Soledad.

Inclusive, un mes antes Caputa también lo había denunciado por "amenazas" y había obtenido una orden de restricción de acercamiento pero, en ese caso, iba a llegar a una audiencia de mediación que nunca se concretó. (Télam)