Un fiscal solicitó hoy la pena de prisión perpetua para un hombre acusado por el femicidio de su expareja, quien fue asesinada de 23 puñaladas delante de sus hijos en octubre de 2019 en una casa del barrio porteño de Villa Lugano, informaron fuentes judiciales.

El pedido de la pena máxima fue formulado por el fiscal Oscar Ciruzzi ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 7 para el acusado Rubén Quispe Cahuaya, quien llegó a debate acusado del delito de “homicidio agravado por mediar violencia de género, por haber sido cometido a una persona con la que se ha mantenido una relación de pareja y por haber sido cometido con alevosía”, en perjuicio de su expareja llamada Lidia Soto.

Durante su alegato ante los jueces Gabriel Vega, Gustavo Rofrano y Alejandro Noceti Achával, el fiscal expresó que el crimen fue “la crónica de una muerte anunciada” y resaltó que Quispe Cahuaya “tuvo el claro designio de matar”, ya que había amenazado previamente con asesinar a Soto, según se pudo reconstruir a partir del testimonio de la hija mayor de la víctima.

Además, Ciruzzi desestimó la declaración indagatoria del imputado en la que decía no recordar exactamente lo acontecido, y lo consideró como parte de una estrategia para plantear una “alteración morbosa de sus facultades”.

“No hubo pérdida de conciencia, hubo conocimiento y voluntad de matar, de desplegar la conducta homicida”, remarcó Ciruzzi amparándose en las pericias psicológicas y psiquiátricas que se le realizaron a Quispe Cahuaya.

A su vez, el funcionario judicial expuso algunas de las pruebas clave contra el acusado, ya que se encontró ADN de la víctima debajo de las uñas de Quispe Cahuaya y sangre de la mujer en la ropa del hombre.

“Lidia no tenía posibilidad de defensa e igual el procesado continuó acuchillándola, colocándola en una situación de indefensión”, concluyó el fiscal.

Por otro lado, la defensa planteó que no existió violencia de género ni alevosía, considerando al hecho como un evento “súbito e inesperado” donde la separación le generó un conflicto psíquico interno al imputado.

“Hay que entender que esa reacción fue en el marco de un contexto de emoción violenta”, sostuvo el abogado defensor, quien solicitó que se declare la inconstitucionalidad de la prisión perpetua.

Al momento de las réplicas, el fiscal sostuvo que no se avasalló la defensa en juicio por haberse realizado el debate de forma remota y consideró que no corresponde en este momento tratar la inconstitucionalidad de la prisión basada en la posibilidad de acceder o no a la libertad condicional.

El hecho sucedió durante la madrugada del 30 de octubre del 2019 en el domicilio de Lidia Soto, ubicado sobre la calle Santander al 5400 en mencionado barrio porteño, cuando su expareja entró a su habitación mientras dormía y empezó a golpearla.

Allí, ante la presencia de dos de sus hijos en común, el hombre tomó un cuchillo con el que atacó a Soto 23 veces en su pecho, cuello, abdomen y brazos hasta asesinarla.

Tras el episodio, Quispe Cahuaya se fue de la casa y se entregó en una comisaría de la Ciudad de Buenos Aires.

Unas horas antes, el hombre se había presentado en el domicilio, donde discutieron debido a que Lidia no quería que estuviera en la casa, ya que estaban separados y el imputado “no lo aceptaba”.

Las últimas palabras del acusado y el veredicto se conocerán el próximo 8 de septiembre. (Télam)