Una fiscal de juicio pidió la pena de prisión perpetua para un joven de 21 años acusado de haber matado "por odio a la identidad de género" a Alejandra Salazar Villa, una mujer trans que en diciembre de 2020 fue asesinada en su departamento del barrio porteño de Balvanera, en un caso calificado como "travesticidio", informaron hoy fuentes judiciales.

El pedido de la fiscal 6 ante los Tribunales Orales, Diana Goral, recayó sobre Rodrigo Alejandro Keilis (21), a quien le imputó los delitos de "homicidio agravado por odio a la identidad de género o su expresión y por haber mediado violencia de género" y "robo simple".

El Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Nación informó a través de www.fiscales.gov.ar que el debate está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 26 porteño, integrado por los jueces Marcelo Alvero, Maximiliano Dialeva y Carlos Rengel Mirat.

Por su parte, el imputado Keilis, quien al momento del hecho trabajaba como empleado de descarga de camiones, llegó al juicio detenido con prisión preventiva.

En su alegato, la fiscal Goral indicó que los prejuicios que las personas travestis y trans deben sobrellevar "las convierten en objeto de todo tipo de violencias y discriminación", y destacó la importancia de calificar este tipo de muertes como "travesticidio".

"Ello permite identificar, registrar y cuantificar los crímenes perpetrados contra ellas además de habilitar el reconocimiento de las particularidades que estos ilícitos contienen como expresión extrema de la violencia de género", aseguró.

Para Goral, "Alejandra no ha podido escapar al destino predeterminado de la mayoría de las mujeres travestis y trans que viven en las condiciones mencionadas" y, en sentido, agregó: Nos encontramos ante una muerte anticipada y violenta en manos de un varón que logra acceder con mucha facilidad a la esfera íntima, aprovechando de su confianza".

A su vez, la fiscal pidió la absolución por falta de pruebas de un segundo imputado, Pablo Isaac Getar (41), quien había llegado al juicio en libertad como como "partícipe necesario" del robo de un televisor de la víctima dado que, si bien se constató que llegó al edificio de Alejandra junto a su sobrino, se quedó en la calle y no participó del crimen.

El juicio comenzó en septiembre pasado y en la primera audiencia Keilis no declaró sobre el hecho que se le imputa, pero en el interrogatorio inicial, cuando le preguntaron por eventuales adicciones, les respondió a los jueces que desde los 11 años está "en la calle" y que toma "de todo".

Según las fuentes, también declararon vecinos del edificio donde vivía y asesinaron a Alejandra, un detective de la Comuna 3 de la Policía de la Ciudad que analizó los videos que incriminan a los imputados y Marcela Tobaldi, presidenta de la asociación civil La Rosa Naranja, que lucha por los derechos de la identidad travesti, transexual, transgénero y las víctimas de violencia de género.

Según el requerimiento de elevación a juicio, formulado por el entonces fiscal de Instrucción Ignacio Mahiques y por la fiscal Mariela Labozzetta, de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), Keilis está acusado de "haber matado a Alejandra Salazar Villa el 6 de diciembre de 2020, entre las 18.47 y las 20.22, en el interior de la vivienda de la nombrada, ubicada en la avenida Corrientes 2221, 4to. piso C, de la ciudad de Buenos Aires, y de haberse apoderado ilegítimamente de distintos bienes".

El asesinato de esta mujer trans de nacionalidad peruana se descubrió el 13 de diciembre de 2020 porque varios vecinos del edificio llamaron a la policía por lo olores nauseabundos que emanaban del departamento de la víctima, cuyo cadáver estaba tendido junto a la cama de una habitación con un estado de siete días de descomposición.

De acuerdo a lo reconstruido en la investigación, una semana antes, Alejandra salió de hacer una compra en el supermercado Coto de Bartolomé Mitre al 1500 y en la esquina de esa calle y la avenida Callao se encontró con los dos imputados, que la acompañaron caminado hasta su domicilio.

Keilis la ayudó a cargar las bolsas y subió al departamento, mientras que Getar se quedó esperando en la vereda de enfrente.

"Una vez en el interior de la habitación de la nombrada y en el contexto presunto de una relación sexual, el autor colocó una de las bolsas de nylon traídas desde el supermercado, específicamente aquella en la que transportaba las manzanas, y la tomó fuertemente del cuello. Lo que provocó la fractura del hueso hioides y la muerte por compresión del cuello y sofocación", señaló la acusación fiscal.

Siempre según el requerimiento de la fiscalía, Keilis luego se apoderó de un televisor, de un juego de llaves, se tomó un taxi hasta Constitución, donde se volvió a encontrar con Getar y vendieron la TV robada. (Télam)