El juez de Garantías 1 de San Isidro, Ricardo Costa, rechazó hoy en una audiencia oral el planteo de recusación que la defensa de Martín Santiago Del Rio había formulado por presunta “arbitrariedad” de los tres fiscales que lo detuvieron e imputaron como presunto autor del doble homicidio de sus padres, ocurrido en agosto pasado en el partido bonaerense de Vicente López, informaron fuentes judiciales.

De esta manera, al fracasar el intento de la defensora Mónica Chirivin, los tres fiscales de Vicente López que investigan el caso, Marcela Semería, Martín Gómez y Alejandro Musso, continuarán al frente de la causa.

El magistrado denegó el pedido de la abogada, al término de una audiencia oral que duró una hora y media y que se realizó esta mañana en los tribunales de San Isidro, sin la presencia del imputado Del Rio (47), quien prefirió quedarse en su lugar de detención, la Unidad 48 de San Martín.

Durante la audiencia, la abogada amplió los argumentos que ya había presentado por escrito, y también expusieron, para contrarrestar el planteo, los tres fiscales recusados.

Voceros judiciales informaron a Télam que, si bien se esperaba que el juez se tome unos días para resolver, comunicó su decisión de rechazar la recusación sobre el cierre de la audiencia.

“El juez dejó en claro que no había advertido ninguna situación concreta que motivara el apartamiento de los fiscales, que la defensa había errado en las causales de la recusación y hasta en el articulado del Código Procesal mencionado”, dijo a Télam una fuente judicial.

Al término de la audiencia, Chirivin aseguró a Télam que no se sorprendió con la decisión del juez porque “era lo que esperaba”.

“La recusación no se puede apelar, pero nosotros ahora estaremos atentos a la audiencia ante la Cámara de Apelaciones, que es la que revisa la prisión preventiva y todos los actos”, dijo.

Y agregó: “La defensa va a estar atenta a cada cosa irregular que haya y la va a denunciar, y si el juez no hace lugar a la denuncia porque considera que no hay motivo de nulidad, iremos a la Cámara y de la Cámara iremos a Procuración”.

Chirivin había basado la recusación en que los tres representantes del Ministerio Público Fiscal tenían “una mirada sesgada” contra su cliente y que actuaron con “arbitrariedad” y “falta de objetividad”.

Además, detallaba los cuestionamientos hacia los fiscales en seis puntos, entre los que se destacaban, el cambio de la data de muerte de las víctimas que perjudicaba a su cliente, los reconocimientos de Del Rio como el “caminante encapuchado” que aparece en los videos llegando y saliendo de las inmediaciones de la escena del crimen y la declaración testimonial de la mujer con la que el acusado mantenía una relación extramatrimonial.

José Enrique Del Rio (75) y su esposa María Mercedes Alonso (72) aparecieron asesinados -él de tres balazos y ella de uno- el pasado 25 de agosto en el interior de su automóvil en el garaje de su casona de la calle Melo 1101, de Vicente López.

Ambos estaban vestidos como para salir y con los cinturones de seguridad colocados, la mujer en el asiento del conductor y su marido en el del acompañante.

Si bien la empleada de la casa, María Ninfa "Nina" Aquino, fue la primera detenida ante la sospecha de que hubiera actuado como “entregadora”, el juez de la causa la liberó por falta de pruebas y el 7 de septiembre los fiscales detuvieron al hijo menor de los fallecidos, Martín, como supuesto autor de un doble parricidio cometido el día anterior al hallazgo.

Para los fiscales Gómez, Musso y Semería con un "plan previamente diagramado" Del Rio asesinó a sus padres a balazos con una pistola calibre 9 milímetros el 24 de agosto pasado, entre las 17.33 y las 18.30, dentro del automóvil Mercedes Benz guardado en la cochera de la propiedad, tras lo cual robó el DVR con las grabaciones de las cámaras de seguridad y montó la escena para que parezca un homicidio en ocasión de robo.

En base a prueba fílmica, tecnológica y testimonial recopilada por la fiscalía, el juez Costa dictó el 7 de este mes la prisión preventiva de Del Rio como autor de un "doble homicidio calificado por alevosía, por el vínculo, por el uso de arma de fuego y por ser criminis causa" (matar para lograr la impunidad), delito que prevé como única pena la prisión perpetua.

Para los fiscales el móvil fue económico y está vinculado a los desmanejos financieros del imputado con los bienes y negocios familiares y la frustrada operación inmobiliaria por la cual las víctimas pensaban que ese mismo día iban a mudarse a un lujoso departamento del barrio porteño de Núñez, valuado en más de un millón y medio de dólares, y que Del Río hijo nunca pudo concretar. (Télam)