Uno de los hermanos de la expareja de Susana Cáceres, la mujer desaparecida hace nueve días en el partido bonaerense de Moreno, aseguró hoy que su hermano “es un perejil” que no tiene ninguna relación con el hecho y que solo está preso “por tener un arma”, opinó que la mujer debe estar por el barrio y denunció haber sufrido, junto a otros de sus hermanos, hostigamiento y amenazas por parte de la Policía para que se autoincriminaran en el caso.

Se trata de Damián Peralta, hermano Alejandro Peralta, el exnovio de Susana que está detenido por tenencia ilegal de una pistola, pero no por la desaparición de la mujer.

En declaraciones al canal C5N, Peralta dijo esta mañana que él cree que Susana “está por acá”, en referencia al barrio Trujui, y agregó: “Primero dicen que la vieron por el fondo, luego que la vieron comprando por acá. Debe estar escondida o la tiene alguien”.

El hombre comentó además que el día de la desaparición, por la mañana, la propia Susana, tras una discusión, le dio a entender a su hermano Alejandro que se iba, luego de darle parte de un chocolate.

“Ella lo acompañó a la parada en (avenida) Roca y le partió un ‘Dos Corazones’ (una golosina) y le dijo: ‘Si no querés estar más conmigo, entonces no me vas a ver más. Y de ahí no la vio más”, recordó.

Sobre el conflicto que había en la pareja, Damián explicó que pese a que “estaban bien“, a su hermano “no le gustaba que ella tome”.

“Le dijo: ‘Si vos seguís así, yo no voy a estar más con vos. Y se ve que eso le carburó la cabeza y no sé, se fue”, conjeturó.

“Yo pongo las manos en el fuego que mi hermano no fue, por eso estoy dando la cara acá. Quiero que suelten a mi hermano”, pidió Damián.

Y remarcó: “Mi hermano no fue, no tiene nada que ver, mi hermano es un perejil que está en cana por tener un arma”.

En relación al motivo por el que está preso, es decir, la tenencia ilegal de una pistola calibre .45, Damián explicó que su hermano Alejandro se quiso deshacer de ella porque “ya tenía causas y sabía que iba a terminar preso y dicho y hecho".

El hombre luego aclaró que nunca estuvo “demorado” en el marco de la causa, pero sí denunció una serie de amenazas e irregularidades que él y sus hermanos sufrieron, según dijo, por parte de policías de la comisaría 2da y de la DDI de Moreno.

“Yo acompañé a mi hermano a declarar, el policía me dice ‘¿vos sos el hermano?’, me metieron para adentro y me tuvieron siete horas parado contra una pared, sin agua y sin ir al baño”, aseguró.

“La Policía nos verdugueó toda la noche queriendo que diga que fue mi hermano, amenazándome con mi hija de 6 años, que no la iba a volver a ver”, agregó.

Al continuar con su denuncia por malos tratos contra la Policía, dijo: “En la comisaría me decían ‘¿dónde la tenés enterrada?, ahora te vamos a llevar a la cárcel y vas a ver cómo te van a violar’. Queriendo dar miedo para que diga que fue mi hermano”.

Damián reiteró que tanto Alejandro, como él y como su otro hermano, son inocentes y al respecto comentó que los tres entregaron “los teléfonos y no encontraron nada”, al igual que en una camioneta que fue peritaba por posibles manchas hemáticas, y agregó que la pistola por la que fue detenido su hermano “hace años que no se usa”.

En tanto, fuentes judiciales informaron a Télam que hoy continuarán los rastrillajes por las zonas donde vivía, frecuentaba y fue vista por última vez la mujer.

Ayer, perros adiestrados de la Policía bonaerense detectaron el posible paso de Susana por un precario vestuario ubicado junto a una cancha de fútbol situada sobre la calle José Hernández de la localidad de Villa Trujui, a unas siete cuadras de su casa.

La fiscal del caso, Luisa Pontecorvo, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 de Moreno, había ordenado rastrillar esa zona luego de que tres testigos declararan en sede judicial haber visto deambular a la mujer el lunes pasado por ese predio, es decir cinco días después de que sus familiares la vieran por última vez.

“La estamos buscando con vida”, dijo a Télam una fuente cercana a la investigación.

Cáceres (42), de tez trigueña, cabello largo color rubio, de 1,50 metros de altura y con tatuajes en ambos brazos, una pierna y una mano, salió de su casa de la localidad de Villa Trujui el martes 8 pasado, cerca de las 16, y dejó a la menor de sus hijas, una beba de un año y medio, al cuidado de su madre.

"Ahí vengo má", le dijo a la mujer antes de ir a pagar una deuda por unos electrodomésticos que había comprado la semana anterior,

La última vez que fue vista fue la madrugada del miércoles, en el barrio de Mariló, en Moreno, y vestía un short de jean azul y zapatillas negras. (Télam)