El viudo de Jimena Salas, la mujer fue que asesinada de más de 40 puñaladas el 27 de enero de 2017 en la localidad salteña de Vaqueros, aseguró hoy que le gustaría saber "quién y por qué" mataron a su esposa, al declarar hoy en el inicio del juicio que se le sigue en Salta como acusado del encubrimiento del crimen.

“Me encantaría saber quién y por qué mataron a Jimena”, afirmó hoy Nicolás Cajal, en la primera jornada del juicio oral y público que se desarrolla en el Salón de Grandes Juicios de la Ciudad Judicial, en la capital salteña, en el marco de la causa seguida por el homicidio de Salas (44).

En el mismo debate oral está siendo juzgado Sergio Horacio Vargas (34) como "partícipe secundario del homicidio triplemente calificado por ser cometido con alevosía y ensañamiento y por precio o promesa remuneratoria".

Tras la lectura de la elevación a juicio, Cajal hizo un relato cronológico y pormenorizado de la actividad que desarrolló el día del hecho, y aseguró que está dispuesto "a colaborar para el esclarecimiento del crimen”, como lo hizo “desde el primer momento”.

El acusado relató que el 27 de enero del 2017, la niñera llegó a las 8.30, tras lo que se marchó junto a Jimena, a quien dejó en la calle Sarmiento, entre Alsina y Entre Ríos, de la capital salteña, para dirigirse después a su trabajo.

Indicó que salió de trabajar a las 13; que en el camino de regreso a su casa llamó dos veces a su esposa, pero no le respondió; y que paró a comprar en una verdulería, a la entrada de Vaqueros.

El acusado manifestó que al entrar a su casa vio a Jimena tirada en el piso, y sin pulso, y empezó a llamar a sus hijas mellizas de tres años, y las encontró en el baño.

"Al abrir, vi que una de ellas tenía la remera ensangrentada”, indicó, y señaló que las llevó a la habitación.

Asimismo, reveló que llamó al Sistema de Emergencias 911, se refirió a las líneas telefónicas que tenía en aquel momento, y explicó que debía mantenerse tranquilo por sus hijas, sobre todo porque una de ellas tiene autismo.

Cajal aseguró que al momento del hecho no había grandes sumas de dinero en la vivienda, y precisó que los elementos de valor estaban en una caja fuerte ubicada arriba de un placard, donde guardaban alrededor de 10 mil pesos, 400 dólares y algunas joyas, pero nada de eso les fue sustraído.

Con respecto al bolso que “señalaron” los perros entrenados de la policía, dijo que, al momento del crimen, allí no había dinero, aunque aclaró que un par de años antes en ese maletín había trasladado efectivo del préstamo hipotecario que había solicitado para construir su casa en Vaqueros.

Además, reconoció haberle sido infiel a Jimena con una sola mujer, en una relación que mantuvo a lo largo de dos o tres años, y que finalizó cuando su esposa murió.

Al término de su declaración, se inició la ronda de testimoniales, y comparecieron un empleado de la Municipalidad de Vaqueros, la niñera y un oficial de la Policía de la Provincia, que revistaba en la División Homicidios, y que tuvo una primera intervención en la escena del crimen.

El juicio se extenderá hasta el 21 de mayo y está a cargo de los jueces de la Sala VII del Tribunal de Juicio, Francisco Mascarello, Federico Diez y Javier Armiñana Dohorman.

En la audiencia intervienen los fiscales penales Ana Inés Salinas, Gustavo Torres Rubelt y Ramiro Ramos Ossorio, mientras que Marcelo Arancibia y Luciano Romano son los defensores técnicos de Vargas, y Marcos Rubinich lo representa ante la acusación de la querella y la acción civil.

En tanto, Pedro Arancibia interviene como defensor de Cajal; Marta Aguilar Bossini se desempeña como querellante y actora civil; y la asesora de Incapaces 2, Claudia Flores Larsen, interviene en representación de las hijas menores de la víctima.

Para mañana está programado la declaración de ocho testigos, de los cien que fueron citados para declarar en las audiencias

Cajal y Vargas -que está detenido desde hace un año y ocho meses- fueron imputados del hecho ocurrido el 27 de enero de 2017, cuando se encontró el cuerpo sin vida de Salas en el piso de la cocina comedor de su vivienda, ubicada en la localidad de Vaqueros, a 11 kilómetros al norte de la ciudad de Salta.

De acuerdo al expediente, Salas fue asesinada de más de 40 puñaladas, presuntamente durante un robo, al tiempo que sus hijas fueron encontradas sanas y salvas, encerradas en un baño, y aun no fueron descubiertos los autores del homicidio. (Télam)