La Justicia marplatense determinó que Sayan Uriel Tapia, el joven de 18 años que mató en septiembre pasado a puñaladas a su madre y su abuelo, además de herir a la abuela, es "inimputable" por tener las facultades mentales alteradas, aunque esa condición deberá ser acreditada en un juicio. El dictamen fue emitido por las psiquiatras de la Asesoría Pericial, Mabel Morales y Mariana Giuliano, quienes tras examinar al acusado concluyeron que "no presenta estabilidad psíquica completa", mientras que en el momento de llevar a cabo el doble parricidio "en un estado de alteración morbosa de sus facultades mentales". De acuerdo con el documento difundido por el sitio del diario La Capital, las psiquiatras señalaron que "el joven Sayan Uriel Tapia padece un estado psicótico agudo". También se señala que en los últimos tiempos el muchacho, al cual familiares sindicaron como adicto a las drogas, ha experimentado alguna mejoría, mientras continúa "internado en el Servicio de Salud Mental del HIGA (Hospital Interzonal General de Agudos de Mar del Plata), bajo tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico". "Tal como se constató en la primera evaluación y se reafirma en la presente, el joven Tapia se encontraba al momento de la comisión de los mismos en un estado de alteración morbosa de sus facultades mentales, dado que padecía un estado psicótico agudo, por lo cual no presentaba capacidad para dirigir ni comprender el alcance de sus acciones", indica el informe. En el reporte presentado al fiscal Alejandro Pellegrinelli, se sostiene que el paciente "requiere permanecer internado hasta su completa estabilidad psíquica y remisión total del cuadro agudo, lo cual determinara un diagnóstico preciso y un pronóstico adecuado". El fiscal remitió el trabajo a la jueza de Garantías Rosa Frende, quien dispuso que el joven continúe internado y sea sometido a estudios cada quince días, mientras que su situación será refrendada en un juicio, según prevé la última reforma del Código Penal bonaerense. El 14 de septiembre pasado, Sayan Tapia atacó a puñaladas a su madre, Corina Tapia, de 38 años, quien murió en el acto, y a su abuelo, José Tapia, de 65, quien falleció poco después de ser trasladado al HIGA. El cruento parricidio se produjo en horas de la tarde en la vivienda familiar, un PH situado en Matheu al 4.600, donde también resultó herida la abuela del joven. Desde un primer momento, el ataque fue adjudicado a un brote psicótico del parricida, quien era adicto a la cocaína y la marihuana de acuerdo con sus familiares. La Policía atrapó al joven a los pocos minutos del doble asesinato mientras intentaba escapar por los techos de las viviendas linderas. AMR/SPC NA