Un hombre fue condenado hoy a prisión perpetua en un juicio abreviado en el que admitió haber asesinado a su exesposa en abril pasado en la zona de Papagayos, al oeste de la Ciudad de Mendoza, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Mario Daniel Castro Herrera (55), quien reconoció ser el responsable del crimen de su exesposa Aida María Oliva (52) y, tras un acuerdo entre la fiscalía y la defensa, recibió la pena máxima.

El acuerdo fue homologado por el juez Sebastián Sarmiento, quien lo sentenció a prisión perpetua por el delito de “homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género (femicidio)”

La mujer de 52 años que estuvo desaparecida desde el 5 de abril último fue encontrada muerta dos días después en un descampado de la localidad del Challao, cercana a la capital de Mendoza, y por el femicidio detuvieron a su expareja.

Oliva era buscada desde que sus hijos radicaron una denuncia por averiguación de paradero en la oficina fiscal 2 de la Comisaría Sexta.

Personal policial realizó trabajos de rastrillaje en la zona de Papagayos, en el piedemonte mendocino y la tarde del 7 de abril hallaron su cadáver.

En la causa intervino la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, que dispuso en ese momento la detención de la expareja de la víctima, quien había indicado a las autoridades el lugar dónde se encontraba el cuerpo de la mujer.

"Esto comienza con una averiguación de paradero el 5 de abril, que fue denunciado por la hija de la persona fallecida”, había comentado a la prensa la fiscal en su momento.

Según detallaron los investigadores, la hija de la pareja les informó que "su papá le había contado que había estado ese día con ella y que habían discutido".

Tras ello se constituyeron en el domicilio de Herrera con orden de allanamiento y se procedió a su detención.

El hombre, en una manifestación totalmente espontánea dijo que "había sido él y que estaba (el cuerpo) en Papagayos", indicó una fuente judicial.

Peritos del Cuerpo Médico Forense determinaron que la mujer falleció de un fuerte golpe en la cabeza que le quebró el cráneo.

Según las fuentes, el victimario se había separado de Oliva, con quien tuvo seis hijos en común, hacía más de un año.

De acuerdo con los pesquisas, Oliva era empleada doméstica y vivía sola en el barrio La Favorita, en el oeste de la capital mendocina.

(Télam)